Emprendiendo en Imagen y Moda: Nada superficial

Desde niña me encantaba jugar a cambiarme de ropa, hacer el papel de presentadora de televisión y participante de concurso de belleza. Entre más producido, mucho mejor. Me gustaba también ser líder y ayudar a las personas. Sin embargo, pasó un tiempo antes de darme cuenta que esto era para lo que había nacido. Ha sido, un largo caminar y hoy les cuento cómo lo estoy haciendo.

Por: Konny Garrido

info@konnyg.com

En este mundo que va muy rápido pocas veces prestamos atención a nuestras voces interiores, pero siempre sucede algo que nos sacude y nos hace entender que la vida está para que seamos felices y cumplamos nuestro propósito. Recuerdo que a los 17 años no estaba clara qué iba a estudiar, creo que la moda como tal pasó por mi mente pero el estereotipo de profesiones no convencionales era visto como que “te vas a morir de hambre porque eso no da plata”.

Dicho esto, decidí estudiar ingeniería y no me arrepiento porque reveló mi capacidad de aprendizaje y de desarrollarme en diversas disciplinas.

Mientras tanto, a mi alrededor, siempre encontraba personas que me decían lo bien que me vestía y es que siempre he estado pendiente de las últimas tendencias por eso mis amigas siempre me pedían consejos.

Y como si el destino estuviera prescrito seis meses antes de graduarme de ingeniería recibo la llamada de una amiga, ya que un familiar suyo necesitaba una asistente. La empresa nada más y nada menos era en el rubro de la moda y ella pensó que yo era la más indicada para llenar ese puesto.

Así fue como nunca ejercí la ingeniería, me desarrollé en el área comercial trabajando con marcas a nivel regional. Fui retada desde temprano a demostrar mis habilidades que no eran estrictamente lo que había estudiado, y eso fue un gran desafío.

Aprendí mucho en éste y en el posterior trabajo, conocí varias ciudades, me empapé con clientes, proveedores, pero seguía sintiendo un vacío. Muchos emprendedores antes de arrancar sienten esto, saben, es como un hueco en el estómago. Por temporadas se iba y otras regresaba con más fuerza.  Es como que no estás en tu lugar pero bueno te toca porque hay que trabajar para mantenerse.

Durante ese tiempo también llegaron mis hijas, el regalo más hermoso que Dios me ha dado y ahí ese vacío se fue ampliando y mis voces se hacían cada vez más fuertes. Todos los días me decía: ésta no puede ser mi realidad, uno no debe sentirse todos los días en piloto automático.

Lo más difícil es arrancar

Tenía años queriendo emprender, sin embargo, no sabía en qué. Tuve varios intentos fallidos que se llevaron buena cantidad de dinero. En medio estaba el tema de la moda, pero con mis dos hijas y un sobrepeso, me ponía aún más excusas.

Me dejé dominar por mis miedos y las creencias limitantes seguían tomando control de mis pensamientos, sin hacer nada al respecto.

Hasta que llegó la situación que me sacudió. La empresa donde laboraba decidió prescindir de mis servicios. Esa situación hizo retumbar mi mundo, aunque hoy en día considero que es una de las mejores noticias que pude haber recibido.

Así es como a mis 28 años, contra todo pronóstico y con cuestionamientos como ¿por qué decides estudiar algo diferente a tu carrera? o ¿por qué no apuestas a una especialización?

Me animé y decidí hacer un diplomado de asesoría de imagen y certificarme como coach de vida. Esto marca el inicio de mi vida formalmente como emprendedora. En ese momento me puse los pantalones para tomar las decisiones, encontrar el valor de adentro y no en los demás, para ir puliendo mis conocimientos.

Me di cuenta que perder la estabilidad de un trabajo corporativo quita mucha seguridad, pero aprendes a que eres imprescindible sólo para ti.  Otro de mis hallazgos fue percatarme que ofrecer los servicios de las empresas donde trabajaba me fluía muy bien, en definitiva las ventas eran lo mío, pero para mi proyecto personal me costaba un mundo.

También me faltaba claridad para definir mi público, mis servicios y tener la paciencia de entender que en un negocio al principio no todo es color de rosa y que los primeros meses no necesariamente hay ventas.

Durante esos dos primeros años como emprendedora me sentí muy sola, sin dirección y sentía que debía aprender tantas cosas que no sabía dónde ni cómo enfocarme, aparte de que tenía que sobrevivir económicamente.

Y así es como por medio de una amiga llega a mi vida el Programa de Empoderamiento Femenino de Voces Vitales, una experiencia que me hizo entender y mejorar en muchos aspectos en pro de mi negocio y donde mi emprendimiento resurgió. Fueron seis meses intensos, donde aprendí a ser sincera conmigo misma, a adaptarme al cambio y no aferrarme a algo sólo porque es una buena idea.

Al principio mi foco estaba en asesorar a novias que estaban por casarse, pero esto no resultaba rentable ya que es un solo segmento. Gracias a mi mentora le di un giro a mi proyecto y lo convertimos en una marca personal.

También aprendí de finanzas, marketing digital y que hay que renovarse constantemente e innovar. Contar con planificación, organización y estructura. Somos los primeros que debemos reconocer que no es un “negocito” sino que tenemos oportunidades de crecimiento siempre que se invierta y seamos consecuentes con nuestros servicios.

Ahora mi enfoque es la asesoría de imagen con sentido desde la base del amor propio, el fortalecimiento de la autoestima con el fin de empoderarnos, y poder transmitir el mensaje que queremos, el cual debe ser acorde a nuestros valores, estilo y personalidad. Por eso decidí fusionarlo con el Life Coaching, porque el tema de imagen considerado tan superficial para nuestra sociedad relaciona lo más íntimo de nuestro ser.

Ayudo a mujeres a ser su mejor versión por medio del balance de su imagen interna y externa impulsando cambios profundos que permiten tomar acción; rescatando esa conexión entre alma, cuerpo y apariencia personal.

Mi misión es empoderar, educar, guiar e inspirar a mujeres de todo Latinoamérica a ser su mejor versión. Con mi experiencia personal he confirmado que la imagen está directamente relacionada a nuestro bienestar y felicidad.

Debo agradecer a mi familia quienes hoy apoyan firmemente mi sueño, a mis mentores que me inspiran a ser mejor, a mis clientes quienes me hacen reafirmar que estoy en el lugar correcto.

Ésta es mi historia y no puedo sentirme más orgullosa de poder contarles mis altibajos, y las vueltas que he dado en los últimos tres años para seguir mi corazón.

Hoy estoy aquí escribiendo esto, entendiendo el valor de las lágrimas y las frustraciones iniciales. También cómo las dudas que sentía ayer, hoy son mi certeza y cómo lo que era tan difícil al principio, como escribir, expresando mis experiencias, hoy lo hago de manera más natural.

Yo así lo hice, y estoy aquí para inspirarlos para que ustedes también puedan hacerlo. Que se permitan crear el trabajo de sus sueños. Y quiero que sepan, que aún sigo hilando mi historia para seguir creciendo.

 

Last modified: 20/12/2018

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