Conep en pro de una sociedad igualitaria

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Pauta entrevistó a dos de las cuatro mujeres que han presidido el CoNEP: Elisa Suárez de Gómez y Aida Michelle Ureña de Maduro. Ambas dirigentes tienen claro el camino que debe emprender Panamá. Su trabajo empresarial les ha permitido tener luces largas en su visión de país y ambas han luchado contra la tradición masculina tan arraigada en los gremios panameños, lo que les ha permitido sentar bases y opinión en medio de la vorágine que supone dirigir un gremio empresarial.

Desde su fundación en 1964, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP) ha tenido solamente a cuatro mujeres en su Presidencia, de las cuales dos fueron contactadas por “Pauta” para conversar sobre su trayectoria y su visión de país. Ellas son Elisa Suárez de Gómez y Aida Michelle Ureña de Maduro, dos mujeres que impactan por su firme posición para encarar los problemas y abordar las soluciones económicas y sociales que requiere el país. Ambas, sin distingo, han luchado contra la tradición masculina tan arraigada en los gremios panameños, lo que les ha permitido sentar bases y opinión en medio de la vorágine que supone dirigir un gremio empresarial como el CoNEP.

“El esfuerzo que hay que hacer como mujer es mucho más empinado como dirigente en un gremio, y CoNEP no es la excepción”, destaca Aida Ureña de Maduro, quien junto a Elisa Gómez de Suárez, Natasha Sucre y Nivia Rossana Castrellón son las únicas féminas que han estado al frente de la cúpula que agrupa a los gremios de Panamá. La lucha, sin embargo, ha tenido sus frutos. Hoy son varias las mujeres que dirigen los principales gremios del país, aunque aún su presencia no es tan masiva como aspira actual presidenta del Sindicato de Industriales.

Para Ureña de Maduro, hay unas barreras invisibles que tienen poco sentido en un país donde las mujeres se gradúan más que los hombres y, sin embargo, las dirigentes tienen menos participación en posiciones de liderazgo.

“No es esencialmente un tema de género, sino simplemente de igualdad, de entender que debe existir una sociedad paritaria, más incluyente y equitativa”, señala.

A su juicio, es un error querer cumplir por cumplir la Ley de Participación de la Mujer en juntas directivas, cuando lo importante es promover la premisa de que la presencia de las mujeres significa un gran aporte para la economía del país, no simplemente para llenar espacios.

Ureña de Maduro presidió el Sindicato de Industriales entre 2012 y 2014, un gremio tradicionalmente liderado por hombres, lo que la ha revestido de una fuerte coraza a la hora de tomar importantes decisiones. De hecho es, hoy por hoy, la única que ha presidido este gremio en sus 68 años de operaciones; sin embargo, reconoce que no hubiese llegado a la cúpula si no hubiera sido con el apoyo de los hombres que lo integran. Actualmente, es la presidenta de la Asociación de Zonas Francas de Panamá.

Para la dirigente, es más importante el impacto que provoca un gremio en la sociedad que el de una persona al frente de él. Es un error –dice- darle protagonismo al dirigente cuando lo relevante es que el gremio sobresalga positivamente en su labor ante sus agremiados.

“Lo importante es que todos participen, rotar a los mejores dirigentes, a pesar de que en el CoNEP y en el SIP se pueden reelegir hasta tres veces consecutivas”, agrega.

Ureña fue presidente del CoNEP entre 2016 en reemplazo de Julio De La Lastra y antes  de su actual dirigente, Severo Souza. Durante su gestión, hizo mucho énfasis en la diversificación del suministro de energía eléctrica y en el salario mínimo y la Caja de Seguro Social. En aquel momento, manifestó que de nada servía seguir haciendo esfuerzos de forma atomizada por todos los actores, Gobierno, empresa y fundaciones, entre otros, mientras era tiempo de crear alianzas público-privadas para que todos los sectores y esfuerzos crecieran de forma balanceada. Esos postulados siguen más vigentes y son más necesarios que nunca.

En su opinión, el país está desaprovechando el potencial y las capacidades de hombres y mujeres de manera inclusiva, y en el caso de las mujeres, éstas están cometiendo el error de esperar que las descubran, como si fueran una excepción o un producto.

“Casi que habría que decir que hay que ‘mercadear’ la participación de la mujer en los gremios, lo cual es un error garrafal”, dice convencida la dirigente empresarial.

Actualmente, la Ley de Participación de la Mujer en juntas directivas promueve el 30% de la presencia femenina en posiciones de mando, pero lo ideal para Ureña es no tener que recurrir a porcentajes obligados, aunque, por el momento, la única manera sea imponer cuotas, hasta que todo discurra de manera natural.

Aida Ureña se considera una mujer firme y vertical, de sólidas convicciones, que no son absolutamente negociables. Para ella, el concurso de la mujer en la política tiene que ser diferente y no como se ha manejado hasta ahora.

“Nosotras no somos ningunas reinas del Carnaval, eso es la que nos aleja de la política. El objetivo es cómo vamos a aportar, no cómo vamos a beneficiarnos. Eso es lo que hasta ahora ha prevalecido y algunos tendrán que dar el paso para hacer evolucionar nuestra sociedad. Mientras eso no se dé, será más un sacrificio y no un objetivo”, afirma la entrevistada.

Por su parte, Elisa Suárez de Gómez, ex presidenta del CoNEP entre 2014 y 2015, y actual directora ejecutiva deConvivienda, señala que el país ha sufrido un alarmante deterioro en sus instituciones y en la sociedad panameña en general.

“Hay un desaliento generalizado, no sólo en el pueblo sino también en los gremios. Lo más grave es que éramos una economía próspera que pasó en pocos años a niveles casi insostenibles. La cerecita en el pastel ha sido la aparición de muchos políticos emergentes que carecen de la capacidad para liderar los cambios que necesita el país. No tenemos derecho a juzgar a los demás si no actuamos para cambiar la situación”, sentencia Suárez.

En el momento en que presidió el gremio, Suárez libró una batalla sin precedentes contra la decisión del Gobierno de Varela de excluir de las negociaciones al sector privado en cualquier proceso de diálogo. Esto surgió entonces de la preocupación del CoNEP derivada de la incertidumbre del sector empresarial frente a los cambios que se realizaron sobre reglas tradicionalmente establecidas, y la inversión privada se vio notablemente afectada, y frente a los cuales no se había fijado ningún precedente hasta el momento.

Suárez fue enfática en su momento al señalar entonces que el cierre y secuestro de empresas podía traer consecuencias negativas tanto para los empresarios nacionales como para los extranjeros, ya que podrían estar perdiendo competitividad, lo que impactaría en la inversión extranjera al no cumplir con todos los parámetros que debe tener la seguridad jurídica en el país. La dirigente señala que el pilar de nuestra economía precisamente es la inversión privada y debe tomarse en cuenta que más del 60% del producto interno bruto (PIB) del país es generado por la empresa privada.

En su opinión, es un reto para la mujer manejar gremios. En su caso, es actualmente la directora ejecutiva de Convivienda, un sector manejado tradicionalmente por hombres.

“Logramos llegar cuando somos conscientes de nuestros errores, tras pasar un proceso de aprendizaje diario, reevaluando nuestras acciones todos los días”, especifica la dirigente, quien no oculta que para llegar a tales posiciones se requiere de un sacrificio mucho mayor que el que hacen los varones. Para ella, las mujeres tienen que darse cuenta de que, al cometer errores, hay que corregirlos y resolverlos de inmediato, y eso es lo que las debe distinguir de los hombres.

Para Elisa, el problema de Panamá es que es un país que sufre de todos los problemas de un adolescente: piel sensible, disgustado contra el mundo, rebelde e inestable.

“Aún no hemos encontrado el rumbo porque no estamos ideológicamente direccionados. Tenemos un esquema quinquenal porque nuestros partidos políticos responden a personas y no a ideologías”, sostiene la entrevistada, para quien no se trata de ser de derecha o de izquierda, sino de estructurar una filosofía como seres humanos y darle prioridad a lo que se desea como ciudadanos. En la empresa privada –destaca- las prioridades son la libre empresa, la competitividad, el respeto a la ley y el estado de derecho, que son fundamentales en la construcción del edificio nacional.

Sostiene que el discurso político de hoy es para ser popular y para ganar votos, no para que triunfe el más capaz. Dice que no es un discurso de mandatarios, del hombre o mujer estadista que se empina por encima de sus fallas para resolver los problemas del país.

“Incluso, a pesar de que tenga rasgos populistas, sea capaz de tomar decisiones económicas, difíciles e impopulares, obligado por las políticas del mercado, tiene que haber un balance”, sugiere convencida.

La educación es otro de los factores de preocupación para ambas dirigentes. Las dos sostienen que hay que tener excelentes docentes para que éstos puedan formar excelentes profesionales, pero a su juicio, nadie quiere hacer nada por cambiar el orden de cosas. Como empresa privada, Aida y Elisa llevan años tratando de buscarle soluciones a la educación, pero la única explicación que tienen es que nadie lo quiere resolver.

“Lo que ha ocurrido es que a los gobiernos no les ha importado crear una masa crítica, sino mantenerla maleable y dependiente. Esto ha generado desánimo y frustración en gran parte de la población, lo que es abono ideal para los mesías salvadores de corte populista”, concuerdan casi al unísono ambas entrevistadas.

“No es posible seguir direccionando el país a punta de subsidios”, cuestiona Ureña, a pesar de reconocer que hay una franja de ciudadanos que sí requiere de apoyo. No obstante, a su juicio, tales subsidios deben tener un fin; de lo contrario, se consolida una sociedad mantenida, sin interés de superación.

Se pregunta Suárez entonces: “¿Por qué hay que seguir creando subsidios para aquellos que no trabajan ni se preparan académicamente? La Beca Universal, por ejemplo, es un premio a la mediocridad y a la vagancia, que lo único que crea son parásitos”.

Ambas dirigentes tienen claro el camino que debe emprender Panamá. Su trabajo empresarial les ha permitido tener luces largas en su visión de país. Cada medida ejercida desde sus respectivos gremios y cuando estuvieron al frente del CoNEP son parte de lo que el país necesita para romper paradigmas y derrotar las barreras que lo separan del desarrollo haciendo énfasis en el empoderamiento de la sociedad y la libre iniciativa como fuente principal para el camino seguro. La siembra está hecha. Sólo falta que otros la cosechen y recojan sus frutos.

Last modified: 08/03/2019

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