Pedro Chaluja y Hernán “Bolillo” Gómez: Líderes del sueño

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Con expectativa espera todo un país la primera participación de su equipo mayor de fútbol en el torneo Mundial de la FIFA. El camino para llegar fue largo y, como fanáticos, sufrimos y seguimos cada uno de sus pasos con pasión. Pero, detrás de cada jugador, incluso de cada jugada, hay toda una maquinaria organizacional y sobre esa logística está la presencia de dos hombres que se dieron la mano tras un pacto contractual y se convirtieron en artífices del sueño hecho realidad.

Por: Gina Buendía

@LaBuendia25

Fotos: Geovanni Hernández

Un 4 de abril de 1976 marcó el inicio de la historia de Panamá en eliminatorias a la Copa Mundial de Fútbol. Desde ese momento, una serie de sucesos se presentó ante el deseo de los dirigentes de que el fútbol tomara fuerza y fuera considerado y apoyado por los panameños.

Pasaron 42 años desde ese primer encuentro en fase eliminatorias en el Estadio Revolución, donde sorpresivamente Panamá le ganó a Costa Rica con un marcador final de 3-2. Ese fue el primer día del sueño. Una serie de jugadores de la selección ha representado dignamente a Panamá. Ellos trazaron el camino abriendo la trocha para que otros futbolistas lograran ese 10 de octubre del año pasado el anhelado pase al Mundial Rusia 2018.

Mucho se ha dicho al respecto. Entrevistas se publicaron en todos los medios. La historia de superación de muchos jugadores sirve de inspiración a toda una generación, pero hay dos personas que no han sido interrogados juntos por ningún medio. Pedro Chaluja, actual presidente de la Federación Panameña de Fútbol, y Hernán “Bolillo” Gómez, director técnico, tienen su historia. Y allí en un salón de reuniones de la Fepafut nos hablaron sin tapujo de cómo fueron estos cuatro años de trabajo juntos.

Nunca ningún medio nos ha tomado es que ni una foto juntos”, dice Gómez con su marcado y coloquial acento paisa.

Atento, escucha mi primera pregunta, y le argumento que después de mi primer artículo sobre él en Pauta llegué a la conclusión de que no duraría dos años en Panamá. Bolillo estaba tal vez acostumbrado a una organización diferente, si de federaciones se trata, pensé. Tal vez su carácter no seguiría la línea de una Fepafut, algo inquieta por lograr el pase al mundial. Pero ni uno, ni lo otro.

Confianza

Hace cuatro años Hernán “Bolillo” Gómez estaba analizando cuál sería el siguiente paso en su vida como director técnico. Había llevado a dos países al Mundial de Fútbol, Colombia y Ecuador, y quería lograr otras hazañas. Estaba explorando otras ofertas a través de empresarios y nos dice se encontraba en un momento crucial y difícil de su vida; de pronto, estando en su residencia, recibió una llamada de Pedro Chaluja.

El presidente de la Federación de Fútbol de Panamá le explicó que necesitaban conversar con él y prepararían los pasajes para el cercano encuentro.

No lo pensó dos veces, nos cuenta Bolillo. Que un presidente de una federación se diera a la tarea de llamar personalmente a un director técnico en estos tiempos es una rareza. Desde hace más de diez años no se estila.

Para él fue como una señal de confianza. Fue tal su asombro y buena recepción de esa llamada, que sin importar cuántas ofertas llegaran a su puerta, él solo aceptaría la de Panamá.

Todo indica que el mismo Pedro Chaluja creía que debía ser don Bolillo el fichaje más importante de la selección. El empresario colombiano Luis Felipe Posso, le consiguió el número telefónico y el encuentro se dio a las semanas.

A Panamá se dieron cita algunos directores técnicos. Con grandes y elaboradas presentaciones, recuerda Chaluja. Venían con vídeos de su trabajo y desarrollo de jugadores hasta ser profesionales y Hernán “Bolillo” Gómez llegó sin nada.

Contó su historia ante las 45 personas que participaron de ese encuentro, y el contrato se firmó.

En medio de tantas conversaciones era primordial para Chaluja que el nuevo director técnico de Panamá supiera todas las debilidades que tenían en cuanto a estructura. “Eran muchas”, nos dice. Los jugadores son muchachos que están en la cancha haciendo un trabajo, y han competido toda su vida contra otras organizaciones que manejan presupuestos muchos más altos, y eso los jugadores lo resentían o no lo comprendían. El presidente de la federación necesitaba que los jugadores entendieran lo que había que hacer para llegar hasta allá, pero cuando llegó a sus primeras eliminatorias no quiso trastocar nada porque estaba funcionando bien y porque los hermanos Dely Valdés estaban haciendo un buen trabajo.

Pero hubo un momento que la forma de pensar de Pedro Chaluja era diferente a la de Julio Dely Valdés desde el punto de vista administrativo. Por eso, una vez llegara Bolillo a Panamá, le informó de todas las malas experiencias que había tenido. Insistió en la directiva, y como si fuera un lema político dijo: “Yo estoy con Bolillo”. Acepta que hubo mucha química desde un principio por la manera de pensar, los conceptos y criterios, sobre todo manejo de actitud y respeto.

Y, ¿no hubo plan B? No. Hubo otro director técnico cuyo nombre Chaluja no quiso mencionar, porque también estará en el Mundial. Se trata de un personaje interesante, dice, pero le hicieron en otro país una mejor oferta. ¿Sería Osorio, el DT de México?

En su caminar dentro de Fepafut y antes de ser presidente, Pedro 

Chaluja soñaba con aquellos directores técnicos que podrían ser ayuda idónea para llegar a un mundial. Tener a un Luis Suárez, por ejemplo, o un profesor Reinaldo Rueda fueron nombres que llegaron durante años, y finalmente con los Dely fue una buena experiencia. Tal vez en un futuro, según Chaluja, pudieran estar nuevamente con Panamá.

Para Bolillo Gómez fue una ventaja conocer los valores de los futbolistas, pues ya estaba informado de las virtudes de muchos en la cancha. A medida que fue pasando el tiempo, se fue moldeando lo que ya se había trabajado con el director técnico anterior. El no partir de cero fue muy importante, cuenta el profesor Gómez, quien ha sido criticado duramente por la afición y los medios de comunicación por sus decisiones en cuanto al manejo del talento dentro de la cancha.

¿Y qué le gustó de ese equipo que encontró a su llegada y qué tiene el que va a Rusia?

“Lo mismo”, sentencia, “carácter”. Los jugadores que ya conocía le demostraron que tenían mucho carácter. “Resulta que lo testarudo puede ser bueno cuando quieres moldear, enseñar, pulir. Cuando se enfrenta eliminatorias el carácter es necesario”.

“El equipo ha aprendido mucho”, dice el técnico, pero él también. Aprendió de un estilo de fútbol panameño. Ha volteado la mirada para ver el trabajo a nivel de clubes y le gusta lo que ve.

“El fútbol de Panamá era muy frontal”, dice con esa pasión que caracteriza a quien vive del deporte. Ahora son más técnicos y han demostrado un estilo de elaborar y eso lo llena de orgullo y satisfacción, aunque hay quienes insisten que el estilo no existe.

¿Qué hace falta, según el técnico de 62 años? Mayor apoyo en todo el sentido para los clubes. Que la afición apoye, la empresa privada también, y que el gobierno se active con obras de infraestructura.

Y en eso también concuerda Pedro Chaluja.

El dirigente deportivo define estos años como intensos. Con el propósito, entre ceja y ceja, de hacer crecer el fútbol. Y que la Federación se pusiera los pantalones largos era necesario.

Llegar al mundial es un objetivo muy importante desde el punto de vista deportivo, pero también lo era desde el punto de vista de la administración en fútbol y con la llegada a Rusia se abren más posibilidades de seguir desarrollando el deporte.

Puntos de quiebre

Bolillo batalló en trabajar junto a su equipo para perfeccionar el fútbol. En un ambiente en el que a veces se le puso todo en contra, incluida la opinión pública. Acepta que su carácter no es fácil, pero admite que, para su sorpresa, después de tener fuertes enfrentamientos con los diversos presidentes de las federaciones o clubes donde trabajó en Panamá, no ha tenido incidente alguno; dolores de cabeza y preocupaciones, sí, pero enfrentamientos con la federación o su presidente, no.

Le agradece a Pedro Chaluja la paciencia y la manera de mediar. Su capacidad de reacción de la mano de análisis fue determinante para que los puntos de ebullición de la eliminatoria no dañasen la relación de trabajo y confianza lograda hasta el momento.

Pero en toda batalla hay momentos de quiebre. Y Bolillo Gómez lo vivió en aquel partido ante Honduras cuando perdíamos 2-1. Le temblaron las piernas. Confiesa que entró muy nervioso a ese partido. Durante la charla en camerino se había ya desarmado el orden ofensivo, y cuando se dio el marcador en contra, Bolillo Gómez ya veía lejos el Mundial, él se desmoronó.

Considera que en ese partido no se jugó al fútbol, pero debía ser valiente para seguir con los muchachos y reordenar lo que en esa cancha quedó desordenado.

¿Qué hizo temblar al tranquilo y comedido Pedro Chaluja? Responde rápido: “Estados Unidos”.

Cuenta el directivo que ese estadio en Orlando estuvo bien montado. Cuando caminaba por ese túnel por el que debían pasar los jugadores, las paredes tenían escrita una frase bastante intimidante, “El camino a Rusia es por Orlando”. Y al entrar al campo y ver esa bandera enorme y a los veteranos de guerra por todos lados, en ese momento Chaluja logró incomodarse, entró al camerino y le dijo a uno de sus directores que no estaba tranquilo y no se sentía bien. ¿El resultado para qué recordarlo? Un marcador de 4-0 era nefasto para el sueño. Bajó a los camerinos y se encontró con un triste escenario y allí reaccionó. Debía hacer algo para levantar el ánimo con el mínimo suspiro de esperanza que aún quedaba.

Y se logró. Se dio cuenta de la madurez que todos habían ganado. Cambiar el estado de ánimo del equipo en Estados Unidos y hacerle creer que todavía lo podían lograr fue clave dentro de todo el proceso. Los muchachos estuvieron agresivos después de ese partido, presentaron problemas con periodistas y en la cena después de ese juego les hablaron y fueron recuperando las ganas de salirse con la victoria. Llegaron a Panamá con otra actitud. Olvidar el minuto 80 y la famosa maldición fue una tarea que le tocó al mismo Bolillo Gómez. Hoy pueden decir que ese partido contra Estados Unidos fue positivo, se alcanzó un objetivo en la capacidad de resiliencia, fue extremo, pero sacar fuerzas de donde no hay ante un resultado adverso es de admirar, dice Pedro Chaluja.

Bolillo Gómez ya en ese punto y por más optimista que se mostró llegó tranquilo aquel 10 de octubre al Rommel Fernández y pensando en un repechaje. El calor del estadio jugaba a favor de Panamá. Y entre los nervios de la segunda mitad del partido, llegó un momento que ya no sentía nada. Cae la jugada del gol de Román Torres y Bolillo Gómez no vio el gol dice a carcajadas, tuvo que verlo en TV. “Yo ya estaba en otro plano” -comenta- “y no sé qué hice cuando cayó el gol”. ¿Qué noooo? Lo interrumpe Chaluja. “Te metiste al campo y te llevaste el balón”. Ambos ríen ya saboreando el viaje a Rusia.

Hablemos de los jugadores. ¿El más táctico? No puedo individualizar. Dice el técnico que si algo aprendió aquí en Panamá, fue a no hablar de los jugadores por separado porque forman parte de un todo y sus características especiales son las virtudes del equipo.

¿No hubo consentidos? Y mostrando por primera vez en la entrevista un rostro amarrado de seriedad, nos dice que no.

El resultado del 10 de octubre ante Costa Rica con el gol inesperado de Román Torres le dio un respiro e inyectó más vida a la carrera del Bolillo Gómez.

Ante el análisis de la forma en que Román Torres, en ese partido, agarró la batuta y definió con ese extraordinario y deseado gol, Chaluja se agarra su tiempo en la entrevista para aclararnos algo.

“No hubo sorpresa”. Bolillo Gómez le decía siempre a la directiva de Fepafut que Panamá no es un equipo de goleadores, y los que harían que ganáramos partidos serían los centrales.

Y en efecto, Bolillo se mantuvo siempre en esa opinión. Y estaba tan claro que le daba instrucciones a Gabriel Gómez que cuando viera en algún momento a Román Torres subir en la cancha, que lo dejara ir, y se dispusiera a cumplir con su función cuando algo así sucediera. Y pasó en el partido más importante.

“Fíjate no iba a hablar de los jugadores”, ríe Bolillo. Pero recuerda que en el partido con Honduras, Gavilán Gómez no estaba, hubiera cumplido su función al ver subir a Torres.

Y yo fui el responsable de ese resultado, dice sufriendo aún por la herida.

Los medios, amor y odio

Hablemos de la prensa don Bolillo. “Ay no, no dañemos la entrevista”, dice casi a ruego.

Pedro Chaluja interrumpe y aclara: “El trato con los medios de comunicación estuvo incluido en la negociación del contrato con Panamá”.

Bolillo Gómez es temperamental, pero sus tácticas siempre han incluido llamar más la atención para desviar el peso y los ataques contra la selección. Y definitivamente se convirtió en presa fácil. Acaparando titulares y haciendo que en cada conferencia de prensa con sus tan groseras respuestas se olvidaran de cuestionar la acción de algún jugador o el equipo. Pero acepta que había cada pregunta que sí lo sacaba de quicio.

Bolillo ha vivido momentos extremos. Desde un atentado que casi cobra su vida en Ecuador hasta su renuncia como Director Técnico del seleccionado colombiano, el trato con los medios no lo desvió de cumplir con su trabajo.

Ahora la concentración para Rusia es lo importante. Al cierre de esta edición la selección panameña se prepara para enfrentar a Noruega en el último partido preparatorio. Bolillo Gómez solicitó estar en Rusia 12 días antes del primer partido de Panamá ante Bélgica, y así será.

Para Bolillo no hay nada más estresante y demandante que enfrentar unas eliminatorias mundialistas. El pase es como ganar un título mundial, y el Mundial es la fiesta y con mucha responsabilidad deben pararse en esos campos de juego rusos para demostrar lo que tienen.

Logística mundialista

Panamá, administrativamente, tiene más de un mes de estar en Rusia.

Y la estadía en el país más extenso del mundo ya los tiene a todos pensando en Qatar.

Bolillo Gómez ha hecho giras para ver el talento que hay en todo el país a sugerencia de Chaluja. Hay que armar bien ese equipo rumbo a Medio Oriente.

Pedro Chaluja, luego de ser felicitado por el presidente de FIFA vía correo electrónico, recibió a los minutos un email con 42 adjuntos y cuando fueron impresos pudo dimensionar lo que se acercaba en materia logística y reglamentos internos.

Fue entonces cuando se comunicó con la Federación de Fútbol de Costa Rica y les pidió ayuda en el proceso.

Lidia Rojas, la costarricense que ha participado en los procesos de organización de la selección de su país para los Mundiales de 2002, 2006 y 2014, se ha convertido en el puntal de la FEPAFUT para la llegada a Rusia.

Desde enero se ha encargado de todo, desde las sedes donde se concentrarán los muchachos hasta el tema de transporte.

Chaluja adelantó que ha sido una gran ayuda. Su experiencia les ha quitado dolores de cabeza. Se sienten agradecidos con la Federación Costarricense e incluso han trabajado juntos hasta compartiendo gastos.

“El impacto y el efecto económico que tiene la clasificación de Panamá al Mundial es muy importante y es algo que la gente no percibe”, dice el presidente de la Fepafut. El giro de millones de dólares que ha creado esta oportunidad resulta beneficioso para la economía nacional.

Esta experiencia les da más autoridad de pedir, como dirigentes deportivos, a las autoridades que entiendan que el deporte es una industria y mientras más rápido se desarrolle se sentirán sus réditos al desarrollo del país.

Lo cierto es que esta Federación va a quedar con millones de dólares y cuentan ya con un plan de trabajo aprobado por la FIFA para lograr que esos recursos estén bien enfocados en el crecimiento del fútbol y en el fortalecimiento de los clubes.

¿Se queda el Bolillo? Se miran ambos como buscando la respuesta mutuamente. No responden.

Ahora con el título del director técnico que ha llevado a tres selecciones al Mundial le deben llover las ofertas de otras latitudes.

“Ya está todo listo”, dice Bolillo. Nos pide que lo disfrutemos. “Los jugadores la han sudado, lo hacen por todo un país”, agrega.

El reto al que se enfrenta la Federación Panameña de Fútbol es gigante. Los famosos legionarios dejan la selección para darle paso a la sangre nueva. Un grupo de jóvenes tendrán la oportunidad de demostrar que toda la historia futbolística del país ha valido la pena vivirla, y deben honrar con disciplina y constancia aquellas leyendas de un sueño.

El sueño se cumplió y allí, este próximo 18 de junio ante el seleccionado de Bélgica, se inicia la construcción de realidades.


Last modified: June 19, 2018

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