#UnPanamaDiferente

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ANA MATILDE GÓMEZ

“Yo soy la cara de la esperanza, por eso no me bajo”

La Asamblea Nacional fue el escenario perfecto para ver en acción a la candidata presidencial Ana Matilde Gómez. Unos minutos de su apretada agenda fueron suficientes para conocer sus intenciones de trabajo en los principales temas de interés nacional. ¿Le bastarán sus argumentos para convertirse en la primera presidenta por la libre postulación que pise el Palacio de la Garzas? Aquí su sustentación

@labuendia25

Para la opinión pública era casi una desconocida cuando el presidente Martín Torrijos Espino la designó en 2004 como la nueva Procuradora General de la Nación. Fue el regreso triunfal  para quien inició su carrera profesional como escribiente unas décadas antes en el Ministerio Público.

Una vez tomó posesión de su cargo en enero de 2005, Ana Matilde Gómez se dispuso a lo que ella denomina “sanear” una institución que tampoco escapaba de los tentáculos casi pecaminosos de la política partidista, pero su salida abrupta en el 2010 por ser separada del cargo a causa de una investigación por abuso de autoridad fue el umbral que despertó en ella los deseos fervientes de entrar en ese mismo ruedo político, pero haciéndolo por la libre postulación.

No sólo fue la candidata independiente con más votos logrados en un circuito del país, también supo sortear la condena de seis seis meses de cárcel,  además de ser inhabilitada para ejercer cargos públicos por cuatro años, lo que considera una de las mayores injusticias cometidas contra ella y uno de los momentos más duro de su vida. Fue suficiente  un fallo de la Corte Suprema de Justicia para habilitar a Gómez frente a  la curul de diputada en la Asamblea Nacional. La Corte Suprema redujo a seis meses la pena original de cuatro años de inhabilitación para ejercer funciones públicas.

Y así se da inicio a un período de cinco años que definitivamente le cambió la vida. Su paso por el Palacio Justo Arosemena se convirtió en el  doctorado  para enfrentar hoy la carrera por la silla presidencial.

“Intenso”. Con esa sola palabra describe cinco años de capacitación en la curul del circuito 8-7. Llegó sin ningún amigo adentro y está por salir en la misma condición.  Entró en un proceso en el que tuvo que ganar el respeto de sus compañeros de trabajo a los que desde el principio les quedó claro que con ella no harían compinche.

Su condición de mujer  sin bancada y sin antecedentes políticos partidistas de ningún tipo, le permitió  presentar en cinco años  45 proyectos de ley, de los cuales 13 se convirtieron en Ley de la República.  Ese trabajo, alega la diputada, le ha permitido crecer como profesional y desarrollarse como mujer política al presentar ante la opinión pública  otra perspectiva de la mujer que la gente estaba acostumbrada a mirar dentro del recinto parlamentario. 

De lo único que se arrepiente esta abogada de profesión es que considera que quedaron muchas leyes pendientes,  sobre todo las enfocadas en la lucha contra la corrupción. Y es que no consiguió aliados en ese meollo legislativo y sobre ese tópico específico.

Cuenta, evidentemente frustrada, que, cuando se trata de comisiones, en la Asamblea reina  la mezquindad de los diputados, quienes, además de no asistir al trabajo,  se apodaran de las comisiones y las manejan como feudo personal, se pavonean y deciden lo que va o no en el orden del día, situación que puede ser una facultad legal de los miembros de ellas, pero que considera una inmoralidad.

Pese a esas dificultades, se muestra orgullosa al garantizar que adquirió la capacidad para dirigir el país y la Asamblea Nacional, que no cambió su columna vertebral ni su decisión de no ser una persona que apoya el clientelismo y populismo.

Lo cierto es que cronológicamente hablando,  no tiene claro en qué  momento decidió que iba a participar de las elecciones 2019 como candidata presidencial. Le tocó analizar y reflexionar en casa junto a su esposo y sus hijos.  De hecho, no todos estuvieron de acuerdo, pero al estar consciente de que como diputada pudo romper paradigmas, redefinió su personalidad y se caracterizó, según sus propias palabras, en una mujer que materializa las cosas y obtiene resultados tangibles. Aceptó el reto con un libro de experiencias en sus manos y un equipo de trabajo que la acompaña a luz y sombra.

Pudo superar el trago amargo del proceso judicial en su contra, tuvo convicciones y metas claras, y hoy está enfocada en una campaña que ya está en la recta final y estas son algunas de sus propuestas.

El Panamá que dejó Varela

Hoy estamos viviendo en un Panamá en medio de la desesperanza, alega la candidata. La desigualdad es uno de los imperdonables de un país tan rico en recursos, pero tan pobre en voluntades políticas.

“Cada cuatro días un panameño muere de hambre, y mientras hay personas que lavan sus autos  con agua potable, hay niños que deben tomar agua de lluvia”, dice evidentemente disgustada. No dirigieron los recursos y no enfocaron los refuerzos para solucionar el tema del agua y la basura, una verdadera muestra de ineficiencia en la administración pública.

El otro imperdonable que acredita al Gobierno de Juan Carlos Varela es el no realizar la refundación del Estado luego de haber prometido una constituyente que le hizo ganar muchos votos de gente que no hubiera votado nunca por él ni por los panameñistas y creyeron en su palabra y finalmente no la cumplió.

Esta mujer, de baja estatura, vestimenta impecable y sobrio maquillaje se va adentrando en su discurso de campaña en la medida en que vamos formulando nuestras preguntas.  Es de respuestas inmediatas, es decir, no se detiene a tejer respuestas en su mente, y así como tan clara está  de su propuestas electorales, nos aseguró que sobre la Constituyente no se le va a quitar el derecho inalienable que tiene la sociedad de decidir si la quieren o no, pero es necesaria y no puede postergarse.

“Sea cuál sea el modelo de Constituyente que la ciudadanía escoja, nosotros defenderemos en ella que los derechos sociales y libertades ciudadanas podrán ser ampliados, pero no recortados”, dice Gómez.

Si logra  la hazaña de ganar la Presidencia de Panamá, Ana Matilde Gómez iniciará la reactivación económica dando un  duro golpe al empleo informal, que supera el 40 por ciento,  y el de la mujer y  población joven.  Eso significa que este país, que tiene aproximadamente un millón 700 mil personas menores de 35 años, está imposibilitado de consumir y es precisamente el consumo lo que reactiva la economía. De allí su plan de acción.

Por otro lado, hay estudios que aseguran que Panamá está perdiendo el 50 por ciento de su potencialidad de desarrollo por no incorporar al 50 por ciento de la población, que son mujeres. Dice Ana Matilde Gómez que en su gobierno ese tema será preponderante. Estar en la papeleta es parte de esa misión de empoderar a la mujer. “Soy el rostro de la esperanza, por eso es que no me bajo; somos el 50% de este país, y el otro 50% son nuestros hijos, esposos, familia. Por eso estoy en esa papeleta, nosotras entendemos lo que está pasando y estamos cansadas de que nos sigan preguntando si servimos café o té”,  dice muy emocionada una Ana Matilde Gómez empoderada.

¿Siente presiones para bajarse?

“Por lo menos en la rumorología y medios digitales, sí, y en la manipulación de los sondeos”.

Asegura que ella no está pagando para alterar los resultados, y tal parece que sus encuestas son casi como las de Mireya Moscoso en su campaña ganadora: de carne y hueso.

“Mis encuestas son las de los barrios y la gente que sale a abrazarme, los que  no reciben ni un real para que caminen conmigo y, además, fueron 180 mil panameños que me firmaron para que yo estuviera en esta contienda y los demás quedaron debajo de mí”, dice con ese tono propio de voz que la caracteriza en todas sus intervenciones.

Seguridad Social, usando el fondo de ahorro

Mientras que algunos candidatos hablan de subvencionar la compra de medicinas en farmacias particulares, y otros en fortalecer el sistema de salud integrando, de una vez por todas,  la seguridad social con el Ministerio de Salud, Ana Matilde Gómez cuenta con un plan para salvar la que parece ya insalvable: la Caja de Seguro Social.

“La protegeremos y no la privatizaremos”, dice confiando plenamente en el plan redentor que preparó el líder económico de su equipo de trabajo, Felipe Argote.

“Los gobiernos le han mentido al pueblo panameño”, alega. “No hay que esperar los estados financieros para presentar una propuesta sanadora y milagrosa. Ya se sabe que para el 2026 el Programa de Vejez, Invalidez y Muerte colapsará”.

Resulta que los estudios indican que los panameños que hoy tienen 48 años no recibirán jubilación y entre los planes que creen que servirá de tabla de salvación de ese programa será eliminar el descuento de enfermedad y maternidad (6.5%) a todos los jubilados mayores de 65 años.

Por otro lado, asegura que los jóvenes que entraron en el sistema mixto creado en el gobierno de Martín Torrijos van a protestar cuando descubran que se van a jubilar con el 30 por ciento del salario. 

Sus planes parecen utópicos, ya que los ejecutaría sin recurrir a medidas como aumento de la edad de jubilación, de la cantidad de cuotas, del monto de estas o reducción de las jubilaciones.

Cuentan con esa estrategia concreta de usar incluso al subsistema mixto para que le preste al solidario, porque el primer jubilado de ese sistema lo hará en el 2027 y hay dinero suficiente para usar y el Estado pueda así salvar, como en otros países, el sistema original de seguridad social.

Política exterior con más amor propio

No hay duda de que la imagen de Panamá quedó golpeada entre “Panama Papers” y las entradas constantes a listas negras y grises.

Para la candidata a la libre postulación, lo que le faltó al país en los últimos años fue amor patriótico y voluntad política.  Ana Matilde Gómez tiene entre sus planes  recuperar de inmediato la política internacional aplicando una  respetuosa, pero con la no intervención en los asuntos internos de otros Estados, y fortalecer una posición de neutralidad favorecedora de los procesos de paz y entendimiento entre las naciones.

A su criterio, el servicio exterior está politizado y se establecerá en su Presidencia una  verdadera carrera diplomática, que tomará en cuenta a los profesionales egresados de la Licenciatura en Relaciones Internacionales.

“Me sobra fervor patriótico y no me va a faltar voluntad política para defender los intereses del pueblo panameño, su economía y soberanía”, dice Ana Matilde Gómez que, a su vez, considera que hay que ponerle orden a la política migratoria y establecer el equilibrio necesario entre el respeto a los derechos humanos y comprensiva de la soberanía de las naciones.

Su tono de voz es fuerte, demuestra ser una mujer de carácter que argumenta que su mejor cualidad es la capacidad de tomar de decisiones.

En su despacho, en el edificio nuevo de la Asamblea Nacional, se monitorea su participación en el pleno, donde no duda en intervenir para expresar su opinión sobre el debate del momento, ¿extrañará ese mundo variopinto de la Asamblea? Solo asegura que se va con la satisfacción del deber cumplido y saldrá íntegramente como entró.

Mira su reloj, y antes de que deba continuar con su agenda de compromisos, cerramos la entrevista con dos temas que, al parecer, resultan importantes para la decisión de mayo 2019.

El matrimonio igualitario es uno de esos  temas que para ella no debe ser de ninguna complicación. Explica que en Panamá hay una cultura madre que protege  y acoge el matrimonio entre hombre y mujer a propósito de la familia y la procreación, pero eso no  tiene que ser excluyente a los derechos civiles de las personas que quieren convivir y compartir una vida aunque tengan el mismo sexo. “¿Por qué no pueden coexistir esos dos universos sin violentar las creencia de la cultura mayoritaria y sin violentar el derecho humano de compartir bienes, heredar y protegerse? Debemos ser respetuosos de ambos mundos, puntualizó.

 ¿Hay poderosos intereses de los Motta apoyando a Ana Matilde Gómez?

“Si existieran poderosos intereses detrás de mí, hace rato hubiera sido presidenta, eso se los garantizo”, responde tajantemente y asegura que lo único que está detrás de ella es el “montón” de panameños entusiasmados con sus propuestas y el anhelo de refundar la arquitectura política del país para que los que lleguen después al poder jueguen con reglas limpias.

Y la diputada, como queriendo dar una estocada final a la pregunta, termina diciendo que  las donaciones están publicadas y para los que están interesados en saber, ella fue la única que no recibió donaciones de los Motta. ¿Le reclamamos? No, mejor déjelo en donde está.

Ana Matilde Gómez sigue firme en su postura de cambiar las reglas del juego, de no claudicar aunque las encuestas la sitúen en desventaja, incluso ante Ricardo Lombana, el candidato por la libre postulación que obtuvo menos cantidad de firmas de los tres.

No piensa en la derrota, piensa en el camino que ha abierto para que gente nueva se atreva a romper paradigmas como lo hizo ella saltando de la Procuraduría General de la Nación a la política.  

Last modified: 16/04/2019

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