Energías limpias para el futuro

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En Panamá las energías limpias avanzan a paso acelerado. Todo va dirigido a disminuir el impacto en la estructura de costos y, al mismo tiempo, incursionar en conceptos de RSE y vínculos con el medio ambiente. Los años venideros son cruciales para que la industria energética se dé un vuelco a sí misma y se modifique la matriz eléctrica nacional, en aras de un consumo más eficiente. Pauta tuvo la oportunidad de visitar el Parque Eólico de Penonomé y de consultar a Celsia, un especialista en soluciones solares.

 

Por: Hugo Santaromita

hugo.santaromita@grupopauta.net

@hugosantaromita

 

Las fuentes de energías renovables se han convertido en la referencia para el futuro de un planeta más limpio y con menos residuos tóxicos. El mundo de hoy pareciera estar despertando ante la necesidad de conservación de ambiente y, al mismo tiempo, de generar energía mucho más económica para el bolsillo de los consumidores. Aunque Panamá apenas ha empezado a incursionar en el área de las energías renovables, avanza a paso acelerado, y por lo que se ve, vendrán años cruciales para que la industria de energía limpia aumente su participación en la matriz eléctrica nacional y se incremente el interés de los inversionistas.

 

El mercado eléctrico en Panamá está abierto a los inversionistas privados. No está controlado por el Estado. La energía que se produce, se entrega, no se almacena. En Panamá, la Ley 6 es la que se encarga de asegurar que la energía se venda y se liquide a los diferentes agentes del mercado, a través del Centro Nacional de Despacho, la dependencia de Etesa que gestiona las transacciones comerciales entre todos los factores involucrados.

 

El Centro Nacional de Despacho sabe a cada hora quién y cuánto está produciendo, y del otro lado de la línea, quién y cuánto está retirando en materia de energía. De esta manera, este centro liquida, de manera horaria, qué compromiso tiene cada uno en materia de contratos y a qué precio se vende esa energía.

 

En Panamá, el negocio puede hacerse de varias formas: 1) vendiendo al mercado nacional, es decir, a las empresas de distribución eléctrica; 2) haciendo contratos privados con algún cliente de gran consumo, como, por ejemplo, un centro comercial, pactando un precio, y 3) vendiendo al mercado eléctrico regional, por ejemplo, a Centroamérica. “En nuestro caso, vendemos toda la energía que producimos al mercado nacional”, señala Harold Hernández, director comercial de Laudato Sí, como se conoce el consorcio del parque eólico de Penonomé.

 

Datos de la Secretaría Nacional de Energía proyectan que en 2020 la capacidad instalada de energía eólica en el país llegará a 668 megavatios por hora (MW/h). Al mismo tiempo, la meta oficial es que en 2050 el 70 por ciento de la energía sea generada por medio de energías renovables, como la solar, hídrica, biomasa y eólica.

Los incentivos fiscales incluidos en la ley 37 de 2013 y la ley 38, modificada en 2016, están propiciando el desarrollo de proyectos de energía renovable como plantas solares o eólicas en diferentes zonas de Panamá.

 

El consorcio Laudato Sí opera con contratos de suministro, y puede ofrecer hasta a 10 centavos el kilovatio hora. Una termoeléctrica normal puede estar vendiéndola a 13, 14, 15 centavos porque tiene costos de combustible, mientras que el costo variable de la energía eólica es cero. El parque eólico de Penonomé tiene contrato de suministro con las empresas Ensa, Edemet y Edechi, que distribuyen a todo el país, por un período de suministro de 15 años, desde 2014 hasta 2029.

 

Señala Hernández que la “tarifa eléctrica” tiene muchos componentes, pero lo que hace que el costo de la electricidad sea alto en Panamá es el precio del combustible para las plantas termoeléctricas, que actualmente está subsidiado por el Gobierno nacional.

 

“Nosotros fuimos adjudicados en 2012 con esos contratos que fueron los que pudieron dar viabilidad al financiamiento con el Banco Mundial para la construcción del parque eólico”, recuerda el especialista.

 

El parque eólico en Penonomé, un consorcio está formado por Interenergy, Portland Private Equity e IFC, el fondo de inversión privada del Banco Mundial. Interenergy, la accionista mayoritaria del consorcio, es propietaria de operadoras de activos de generación de energía, transmisión y distribución en América Latina y el Caribe. Tiene presencia en República Dominicana con una planta de 420 MW de generación térmica; en Jamaica, con dos barcazas de 190 MW; en Chile, con otro parque eólico, más pequeño, de 15 MW, y aquí en Panamá, con una plata térmica de 55 MW, en Pacora, y en Penonomé, con el parque eólico más grande de Centroamérica, con una capacidad de generación eléctrica de 215 MW. En general, el portafolio de Interenergy es de más de mil MW de capacidad instalada.

 

La producción total anual del parque eólico en 2016 fue de 616,9 GW/hora, es decir, 616 mil 928 MW/hora. El comportamiento natural es que el 70 por ciento de la producción de la energía se concentra entre los meses de enero, febrero, marzo y abril, que es la época seca de Panamá y, por ende, la de mayores vientos.

 

“No es cierto que nos quedamos sin generación en los meses de lluvia, sino que ésta baja ostensiblemente porque el recurso natural, que es el viento, disminuye”, señala Hernández. El promedio de producción desciende de un promedio de 135 mil MW/h a sólo 11 mil MW/h. Por este motivo, es importante para el parque eólico estar ciento por ciento, en máxima operación, durante el primer cuatrimestre, porque es cuando el país más lo necesita. “Cuando nosotros estamos dando el montón –dice- es cuando precisamente las hidroeléctricas menos tienen. Nos complementamos”.

 

El 60 por de la energía entregada durante 2016 provino de fuentes hidroeléctricas, de las

que Panamá sigue siendo fuertemente dependiente. El 32 por ciento lo aportaron las centrales termoeléctricas, que son las que dan garantía de suministro, porque cuando las hidroeléctricas y el parque eólico no tienen generación suficiente, entonces aquéllas están disponibles. El 7 por ciento provino de fuentes renovables no convencionales, que son la energía solar y eólica. De ese porcentaje, el 6 por ciento fue abastecido por el parque eólico de Penonomé y el restante 1% fue producto de las centrales solares que cada vez ganan terreno dentro del sector energético. Vale recordar, además, que la energía solar sólo da energía cuando es de día, es decir que, de los 365 días del año, sólo es operable el 50 por ciento, mientras que el otro 50 por ciento, durante las noches, la energía debe ser obtenida de la red convencional.

 

En 2017, según cifras del Centro Nacional de Despacho de Etesa, el parque eólico ha producido 305 mil 484 MW/h, es decir, el 10 por ciento del requerimiento energético nacional en lo que va de año. Hasta marzo, se había abastecido en promedio a unas 160 mil familias panameñas, y desde 2015 hasta marzo de 2017 el consorcio eólico ha batido récord de producción con un millón de KW/h. El consumo promedio de una familia local puede estar entre 200 y 300 KW/h mensuales.

Llega la energía solar

La generación mediante energía solar también ha cobrado auge en los últimos, aun cuando todavía no se equipara con la misma fuerza a los otras fuentes de energía. Una de las compañías que más presencia tiene en Panamá es Celsia, una empresa del Grupo Argos, con un innovador portafolio para ciudades empresas y hogares.

 

Celsia opera en Colombia, Panamá y Costa Rica, un triángulo de mercado desde donde exhibe una capacidad de generación de 2,387 MW desde 27 centrales hidroeléctricas, térmicas, fotovoltaicas y eólicas, que producen alrededor de 7,750 GW/h anuales.

 

“El 80 por ciento del sector comercial desea incorporar generación solar, mientras que el sector residencial es aún incipiente”, señala Gustavo Franco, director comercial y de nuevos negocios de Celsia, quien atribuye esa poca participación a la infraestructura de las residencias, aunque asegura que hoy los constructores ya están incorporando a sus proyectos la energía autogenerada a través de paneles solares.

 

De hecho, Franco suele sugiere a sus clientes mantener sus parámetros de consumo, aunque éstos hayan decidido colocar paneles solares en sus propiedades con miras a reducir consumo de la red eléctrica convencional. “Se trata de ahorrar y de mantener un comportamiento estándar, que suele estar en los 400 KW y en los 100 dólares mensuales, aún cuando puedan disfrutar del beneficio de una solución solar fotovoltaica”.

 

El marco regulatorio en Panamá define que la energía que produce un cliente es para ser consumida dentro de su predio, no para comercializarla. En caso de querer comercializarla, hay que oficializarse ante la autoridad respectiva y tramitar una licencia para ser autoconsumidor o co-generador, es decir, tener la figura de agente de mercado que permita vender energía a nivel de contratos privados. Así que la legislación local es clara: sólo pueden comercializar energía los que gocen de licencia para hacerlo: distribuidor, generador o co-generador.

 

Para una casa grande, con un consumo de más de mil KW/h y más de 300 dólares al mes, se requieren más de 70 paneles solares, y para ello se necesita espacio, que puede ser en el techo, que es lo ideal, o en el piso. Los niveles de autogeneración variarán de acuerdo con las condiciones físicas del lugar: cantidad de sombra, árboles o edificios contiguos que opaquen las radiaciones solares.

 

Aclara Franco que Celsia no vende paneles solares sino soluciones integrales. “Si colocamos paneles solares, pero éstos no le generan ahorro energético, no estamos cumpliendo nuestra función”, apunta. Por ello, en su modelo de negocios, Celsia realiza la inversión de los paneles –el cliente no pone un centavo- que comprende el diseño, la instalación y los permisos de seguridad. Luego de que es colocado el medidor bidireccional por parte de distribuidor del área, se pone en marcha la plataforma solar fotovoltaica, que será operada y administrada por Celsia durante (qué?). El activo permanece en manos de la empresa durante 15 años por razones eminentemente técnicas y de mantenimiento. El cliente sólo le pagará a la empresa de los ahorros energéticos obtenidos, lo cual le permitirá ir amortizando el costo de la estructura fotovoltaica.

Celsia se ha encontrado en Panamá con un mercado variable. A juicio del experto, hay algunos que lo orientan hacia la RSE porque son “verdes” y ambientalmente amigables, ya que la solución fotovoltaica los califica para participar en posibles licitaciones en las cuales priman los principios de sostenibilidad. “El hecho de tener paneles solares o ser eficientes energéticamente ofrece la opción de lograr clientes mucho responsables para el negocio”, sostiene Franco. Otro tipo de clientes son aquéllos cuyo fin es netamente financiero, es decir, los que buscan reducir los costos ostensiblemente.

 

Celsia cuenta hoy con 27 centrales eléctricas que generan 2,387 MW, de las cuales 21 son hidroeléctricas que producen 1,194.8 MW, cinco centrales térmicas que generan 1,144 MW y una planta eólica en Guanacaste, Costa Rica, que produce 49.5 MW. Para este año, proyecta poner en funcionamiento Celsia Solar Yumbo, una granja solar que producirá unos 9.9 MW y que estará ubicado en el valle del Cauca, Colombia, en un terreno de 18 hectáreas, tendrá una capacidad de 9.9 MW y generará 16 GW de energía.

 

En Panamá opera la Central Termoeléctrica Bahía de Las Minas, en Colón, que tiene una capacidad instalada de 120 MW a carbón, a filo de agua, y 160 MW con generación hídrica a filo de agua y térmica a combustible líquido. También en Cativá, Colón, opera una termoeléctrica con motores de combustión interna, con una capacidad instalada de 87 MW.

Más allá, en David, Chiriquí, tiene en funcionamiento la Central Hidroeléctrica de Lorena, con una capacidad instalada de 33.8 MW; la de Prudencia, con 58.7 MW de generación, y la de Gualaca, con capacidad de 25.8 MW. Las tres: Gualaca, Lorena y Prudencia forman la Central Hidroeléctrica Dos Mares. Las tres emplean aguas turbinadas en cascada de las centrales Fortuna y Estí, localizadas aguas arriba en el río Chiriquí. Igualmente emplean las aguas de los ríos Papayal y Cochea en los corregimientos de Bijagual y Cochea, respectivamente.

 

El mercado energético se mueve constantemente. Las energías limpias son las que dictarán la pauta en un futuro próximo. Poco a poco, las inversiones se volcarán hacia proyectos sostenibles y amigables con el planeta, que, al mismo tiempo, ayudarán al consumidor a reducir los costos de un recurso tan vital como éste. Pareciera que llegó la hora de la energía verde. Falta que los inversionistas tomen conciencia y reviertan sus paradigmas.

 

Last modified: 22/06/2017

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