¿Cuánto vale la vida?

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Todos dirán que no tiene precio. ¿Está seguro? Porque si lo vemos desde todas las ópticas, sí lo tiene. Se trata del valor que usted pueda pagar por atención de salud de calidad. Aunque no debería ser así, el Estado tiene el deber de garantizar que la salud pública sea gratuita, completa, eficiente y de acceso para todos hasta para aquellos que no tienen nada. Pauta entrevistó a los directores médicos de los cuatro hospitales privados más importantes del país. Ellos escudriñaron y analizaron con autoridad y serenidad el sistema de salud panameño, que se encuentra con síntomas de una enfermedad que aún no tiene cura.

Por: Karin Caballero

@periodistaKarin

karin.caballero@grupopauta.com

No es nuevo que nuestro país mantiene un sistema de salud con dolencias. Son de todo tipo: Desabastecimiento de medicinas, falta de camas, escasez de insumos, largas listas de espera para citas especializadas, ¿y qué decir de la mora quirúrgica y saturación de los servicios en los cuartos de urgencias?

Aún así, el país ha experimentado mejorías en algunos procesos de generación de vida, pero sabemos que no es suficiente. La falta de información sanitaria adecuada y el personal compartido aumentan el riesgo de colapso del sistema de sanidad y amenazan la viabilidad en todos sus aspectos.

Con todo esto, no parece haber un diagnóstico confirmado, ni tampoco un tratamiento único. Pareciera que todos los expertos del área se encuentran orientados a aplicar los principios de atención primaria que exigen sistemas robustos, esos que permiten entender las necesidades de salud de la población, pero donde no se miden los efectos de las intervenciones, ni se evalúan para mejorar el desempeño.

La propuesta de los médicos José Manuel Terán, de la Clínica Hospital San Fernando; Ramón Crespo, del Centro Médico Paitilla; Antonio Cachafeiro de Pacífica Salud, y Frederik Medrano, del Hospital Nacional, se centraliza en la eficiencia de la atención en el sector público, lo cual ellos logran desde el lado privado, pero, ¿cómo será posible para el gran aparato de salud estatal emular algo?

Ante esas preguntas, no hay respuestas definitivas. Lo peor es que al parecer no se trata de un problema de presupuesto, ni de finanzas. Tampoco faltan recursos humanos, ni tecnología, entonces, ¿por qué no se han resuelto los problemas sanitarios a pesar de los esfuerzos de diferentes administraciones? Quizás tienen intenciones de corto plazo que buscan resultados rápidos sin eficiencia.

De esto conoce muy bien el médico otorrino Ramón Crespo, quien trabajó desde 1984 como especialista en el Complejo Dr. Arnulfo Arias Madrid de la Caja del Seguro Social (CSS). Indica que no se le puede echar la culpa de los problemas sanitarios a un solo actor: “Las debilidades del sector son administrativas y todos estamos involucrados, desde el paciente, el gobierno y todos los sectores que necesitan que exista buena salud en Panamá”, argumenta.

Y es que a pesar de que nuestro país mantiene un crecimiento sostenido del ingreso per cápita, en un informe de “Desigualdades de salud” del Minsa, publicado hace dos años, se concluyó que ese aumento no significa necesariamente una mejora en el ingreso económico de todos los panameños, mucho menos en atención y acceso a la salud. Una opción para el asegurado o no asegurado sería la atención privada, pero un sector grande de la población no tiene recurso para optar por ella.

Así es como la Caja de Seguro Social se convierte en el núcleo enfermo del sistema. Su actual director, Alfredo Martiz, indicó a finales del año pasado al diario “La Prensa” que los hospitales de la CSS no vienen cumpliendo con el papel de atención, lo que hace que las patologías menos complejas saturen las instalaciones de cuarto nivel del Complejo Hospitalario Arnulfo Arias Madrid. “No se trata de un problema local, sino de la región, pero si no se hace algo en este momento, en el futuro será peor”, agregó.

Para Crespo todo se resume en educación. Las personas informadas toman mejores decisiones en todos los aspectos y más cuando se trata del valor de la vida. Como médico y ahora director del Centro Médico Paitilla, le ha tocado ver los dos lados de la moneda. Estar en la parte administrativa o de insumos le da una perspectiva diferente a los especialistas que cuando solo se atiende a un paciente.

La eficiencia en el caso de Centro Médico Paitilla se basa en procesos adecuados y las certificaciones ISO con las que cuenta. Actualmente están cumpliendo con todos los requerimientos físicos para obtener la certificación de la  Joint Commission International, en donde los cuidados de salud se traducen en reducción de riesgo durante la atención, recurso humano altamente calificado, apoyo y participación de altos directivos y manejo de la información de forma segura.

Ramón Crespo sigue guardando cariño al servicio público y asegura que esa es su forma de retornar algo de lo que tiene, a pesar de que el sistema no se lo permita a cabalidad. Por eso, dice que es un buen momento para actuar, la población sigue creciendo y se requiere de mayor atención. El sistema es arcaico y manifiesta que todos los gobiernos han intentado hacer algo, pero no hay un cambio real, porque el objetivo principal, que es la atención segura para todos, debe ir por delante.

Privada o pública: ¿por qué no funcionan igual?

La discusión pública versus privada puede precisamente tomar tiempo porque seguiremos teniendo Estado y pagándolo entre todos. En la salud y en la educación encontraremos dos sectores que tienen un mismo fin, pero que no se logran de la misma manera.

No se trata de solo alcanzar las metas establecidas por los sistemas de salud, sino de lograr los objetivos con la menor cantidad de recursos. Obsérvese que el punto clave de esto es ahorro o reducción de recursos al mínimo.

Mientras la percepción médica y de pacientes habla de una crisis en el sistema de salud por el desabastecimiento quirúrgico, insumos y medicamentos, no se ha dejado de atender a los pacientes en los centros, aunque falte un tornillo, una gasa, un catéter o yeso, que son algunas de las limitaciones a las que están expuestos los médicos y que imposibilitan la atención de calidad que se necesita.

Por eso nuestros cuatro entrevistados están abiertos al diálogo y dispuestos a apoyar las soluciones que se encuentren entre todos los actores del sistema.

Y es que del lado gubernamental hay dolorosos procesos burocráticos. ¿Quién más para saberlo que el exministro de salud, José Manuel Terán, actual director médico de la Clínica Hospital San Fernando.

Terán es muy enfático en afirmar que si no se cambia el sistema, junto con la actitud de las personas y se propongan leyes que flexibilicen la gestión pública, será muy difícil que se pueda resolver el decaimiento del sistema salud.

Además, esta decadencia permea en el lado privado, gracias a concesiones de salario a personal de salud que ganan ocho horas de salario trabajando solo seis, con tantas otras prestaciones que han tenido que igualar en los hospitales privados, lo que ha incrementado enormemente el costo del personal.

El Estado no debe solo preocuparse por la protección del libre mercado. Hay, según Terán, irregularidades que afectan la vida de una persona.

Por ejemplo, las aseguradoras han hecho de las suyas con sus clínicas para pacientes asegurados y, a nivel de los hospitales, los médicos que están afiliados no se encuentran muchas veces de turno cuando un asegurado requiere atención. Es decir, cuando un paciente llega a un hospital privado con un caso de urgencia, el médico de turno muchas veces no puede atender al enfermo porque la aseguradora exige que sea un médico de su lista, lo que crea una situación peligrosa.

Por otro lado, Terán menciona que se debe hacer un cambio en la legislación, para que los directores y administrativos no estén maniatados por leyes como la No. 51 de 27 de diciembre de 2005 o la de Contrataciones Públicas para la compra de medicamentos, insumos y equipos médicos.

José Manuel Terán es de la opinión que mientras la ineficiencia siga existiendo en los servicios públicos de salud, se seguirá limitando la salud de las personas. Pacientes con más de 10 días en una cama de hospital en espera de una cirugía les cuesta al Estado y a los contribuyentes que pagan a través de sus impuestos.

Mientras tanto, dice el director médico de la Clínica Hospital San Fernando que hay grupos organizados que ven el fantasma de la privatización, pero no aportan soluciones concretas. Por último, Terán propone que los hospitales privados deben estar abiertos a atender a pacientes para darle solución a la salud de los panameños.

También se debe hacer énfasis en la medicina preventiva del país, ya que por años se ha descuidado el aspecto de promoción de la salud para lograr la prevención de las enfermedades, lo que ha traído grandes consecuencias. Queda evidenciado en la plataforma de Gestión Electrónica de Salud Nacional, en la cual el 90% de las personas mayores de 40 años padece de alguna enfermedad crónica, el 35% de presión alta, el 13 por ciento de diabetes mellitus y 37.6 por ciento de sobrepeso u obesidad.

Por eso este es un trabajo que involucra a toda la sociedad. Por un lado, está el sistema que fomenta tener una vida saludable, pero por otro está la población que tiene estilos de vida sedentarios, fuma o ingiere alimentos ricos en grasas.

Mantener una población enferma resulta más difícil y por eso se reporta la mayor cantidad de quejas. Mientras se presente este escenario, la salud en Panamá seguirá deshumanizada y crecerá junto con los cambios demográficos de la población, incidirán en la realidad de las epidemias del país, y aumentarán las muertes.

Las propuestas son las mismas

Frederik Medrano, director ejecutivo de Hospital Nacional, argumenta que, en términos generales, la calidad de la salud en Panamá es alta, comparada a estándares de la región. Todavía recuerda con añoranza sus años como empleado en el sector público de la salud que es el que llena a todo médico, a pesar de la insatisfacción de no poder atenderlos a todos o dar el máximo por la falta de recursos.

Ahora, desde su cargo en el sector privado, dice no poder compararse con el gigante de la CSS. Indica que hace falta mucha voluntad para cambiar las cosas. Desde su óptica, están dispuestos a brindar el apoyo para solventar los problemas de la salud, como por ejemplo, la cooperación para bajar la mora quirúrgica. De hecho ya han realizado operaciones de la CSS en las instalaciones del Hospital Nacional.

Manifiesta que el país crece y las complejidades clínicas serán mayores, el reto de salud es grande y hay que tomar mejores decisiones. Medrano dice que aún cuando desde la parte privada no manejan el volumen de personas en comparación con la CSS, se deben buscar los estándares de salud internacionales como una posible solución al sector.

Considera, al igual que su colega Crespo, que mejorar la salud pública depende de muchos factores, no se trata de un solo actor o escenario, ni de una sola institución, sino de todos los regentes, de los usuarios, de las políticas de Estado y hasta de los hospitales privados, como parte de ese engranaje de salud en Panamá.

Otra perspectiva, maneja el director médico de Pacífica Salud, Antonio Cachafeiro, pues fue subdirector de prestaciones médicas de la Caja de Seguro Social y vivió en carne propia los burocráticos procesos que limitan a las personas a trabajar por el bien común. Razona sobre la experiencia que le brindó ese puesto y notó las marcadas diferencias de ambas funciones.

De su práctica como reumatólogo en la institución del Estado, menciona sólo lo positivo que fue hacer docencia, transmitir conocimientos, y atender a todos los pacientes que pudo y que hoy le siguen los pasos.

Es de la opinión que la labor de la CSS es noble y que todos deberíamos poner empeño en mejorarla, y pensar solo como panameños, no cómo médicos ni desde la parte privada, sino que se debe pensar en mejorar la salud del país y brindar el mismo apoyo que puede dar Pacífica Salud.

De esta manera, Panamá podría convertirse en una nación con salud, justo como la propuesta de Estado que denominan “Generación Panamá Saludable 2030”, iniciativa que busca sumar a todos los actores de la sociedad para contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo que al final conlleva equidad a la población que enfrenta desigualdades en materias importantes como educación, trabajo, salud y género, entre otros.

 

Last modified: July 23, 2018

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