Las paradojas de Sáez-Llorens: el científico • el columnista • el agnóstico

Written by | Entrevista, Líder

Cita con el doctor. No por enfermedad, ni mucho menos porque su especialidad son los niños y la investigación. Es osado al escribir, calmado al hablar, suena contradictorio pero es la realidad. Hasta el ex presidente Ricardo Martinelli lo mandó a callar, sin embargo, él toma parte de su tiempo libre para inspirarse y transmitir a través del diario La Prensa sus conocimientos científicos y también comparte experiencias personales.

@periodistaKarin

Esta vez las preguntas no las hará él, ni usará su bata blanca. De hecho es un encuentro relajado, está en casa por vacaciones y descansando después de pasar unos días en Bocas del Toro. Sin necesidad de abrir la boca, se nota que es amante de su familia, las fotos de sus hijos y esposa están en cada rincón de su sala. También fanático del “Barça”, por todos los elementos que se muestran en el lugar donde recibe a Pauta, pero aparte hay mucho más de él y comienza su historia.

Un jueves específicamente el 17 de enero de 1957 nace en Panamá uno de los pioneros de la investigación clínica moderna, tenía de donde, su padre -de origen catalán- vino a estas tierras a trabajar como médico en los inicios del Hospital para tuberculosos, ahora Nicolás Solano de la Chorrera. Justo ahí entre el chicheme y los bollos creció Xavier Sáez-Llorens, junto a sus tres hermanos.

Asistió a una escuela católica en su primaria y la avenida 3 de noviembre se convirtió en su fiel acompañante durante las caminatas que lo llevaban a su reconocido colegio secundario Pedro Pablo Sánchez. La medicina no era la carrera que quería estudiar en la universidad, fue la segunda opción ya que sus padres no podían enviarle al extranjero a estudiar ingeniería espacial. Aun así la Universidad de Panamá se convirtió en el albergue de un joven inquieto que haría su conexión con lo científico en la búsqueda de dejar un legado.

Durante sus años como interno experimentó y vio de todo en los cuartos de urgencias. Pero fue una ronda por pediatría en el complejo de la Caja de Seguro Social lo que le dio pie a decidirse por esa especialización. Mejor aún al darse cuenta de que el 75 % de las enfermedades que presentan los niños son infecciosas. Sabía que en ese campo había mucho por hacer.

Fue entonces cuando la investigación trascendió las fronteras e hizo un año más de estudios en Costa Rica con un préstamo del IFARHU, todo por hacer conexión con un doctor especialista en el tema que se encontraba en Dallas, Texas, lugar que en ese momento desarrollaba a plenitud las especializaciones en infectología e investigación.

Pasaron otros largos cinco años fuera del país, esta vez en Estados Unidos, específicamente en UT Southwestern Medical Center General Stores donde realizó investigaciones de enfermedades infecciosas, nuevos antibióticos y vacunas.  Había logrado mucho, participó de la nueva terapia contra la meningitis bacteriana y seguía descubriendo, pero dentro de él había un llamado a su tierra natal.

El regreso

Aunque su mentor, George McCracken, no deseaba que regresara a Panamá, en junio de 1991 el doctor Sáez-Llorens regresa para poner en práctica todo lo aprendido y a investigar más sobre las enfermedades infecciosas nosocomiales que, en ese momento, aún se encontraban en pañales.

Le interesó ejercer en la CSS donde se había formado, pero la vacante de su especialización se hallaba ocupada. Llega entonces al Hospital del Niño, casi a reencontrarse con su yo interno. Empezó trabajando unas cuatros horas  ad honorem, porque lo más importante para él era hacer nuevos descubrimientos e instruir al personal médico.

Nunca le gustó hacer medicina privada, porque en ésta no podía realizar investigación; así que para poder producir trajo financiamiento estadounidense y de esta manera comenzó a retribuir su formación.  Siguió trabajando en conjunto con McCracken y ese mismo año recibe el premio Young Investigator Award en el Congreso Mundial de Infectología por las investigaciones de la meningitis.

Con esto se dio a conocer y empezó a ser llamado por expertos de varios países para que brindara conferencias médicas explicando sus descubrimientos.  De ahí en adelante siguió investigando sobre enfermedades como sepsis, infecciones de los oídos y diarreas. También ha sido precursor en el campo de la aplicación de nuevas vacunas en Panamá, entre ellas la del virus del papiloma humano, la influenza, el rotavirus y el neumococo.

A raíz de sus investigaciones ha escrito más de 130 artículos científicos en revistas latinoamericanas e internacionales, entre ellas destacan New England Journal of Medicine, The Lancet, Pediatrics y Journal of Pediatric Infectious Disease, y 25 capítulos de libros, tanto en inglés como en español. Y si le tenemos que agregar algo más a esta amplia experiencia, ha sido editor de cinco libros médicos sobre Sepsis, SIDA, Infectología para el Pediatra, Infecciones Nosocomiales y Antibióticos para Niños.

El ahora

Es un científico activo.  Trabaja actualmente en nuevos estudios contra el polio con el apoyo de la Fundación Bill & Melinda Gates, lo que incluye la lucha contra el dengue que afecta tanto a Panamá, esto en conjunto con los Laboratorios Takeda de Japón.  Aparte de seguir laborando como médico infectólogo y pediatra del Hospital del Niño.  Para todo eso tiene el tiempo.

Es ahí donde pone todo su esfuerzo y a pesar de tener momentos gratificantes, no puede dejar pasar por alto que lo más difícil de ser médico es ver a sus pacientes fallecer. “Nos enseñan a prevenir y a sanar, pero no nos enseñan a cómo ver a alguien morir. Eso es duro, porque aunque hagas todo, a veces se trata de algo fortuito”, dice el doctor Sáez-Llorens, con cierto halo de melancolía.

A pesar de ello admite que Panamá está razonablemente bien en temas de salud, esto si se compara con otros países de Latinoamérica y que dentro de ese rango se ubica entre los siete mejores en los marcadores sanitarios. Que existen fortalezas como contar con el mejor esquema de vacunación a nivel mundial y que estas se apliquen de forma gratuita.

Aun así hay batallas que Panamá no ha ganado. Las grandes deficiencias en la mortalidad materna y las enfermedades de transmisión sexual   son ahora sus grandes dolores de cabeza.

Y como precisamente ese tema está en el tapete, el doctor Saez-Llorens no puede dejar de opinar.

Se trata de un problema de salud pública, explica, por estas razones específicamente es que Panamá no podrá cumplir con la metas del milenio del próximo año que implican las disminuciones de estos altos índices.

¿Cómo podemos mejorar en este aspecto? se le pregunta. Sáez-Llorens sostiene que es necesaria la urgente promoción de la educación sexual en la juventud a nivel público.  También la enseñanza a las madres embarazadas sobre su control perinatal y sobre las políticas anticonceptivas a las que mujeres de lugares rurales o comarcas no tienen acceso de ningún tipo.

El polémico escritor

Sobre estos y otros temas Sáez-Llorens habla en su columna de opinión en el diario La Prensa, convirtiéndolo en un referente controversial. Ataca el propio sistema donde labora indicando que es bicéfalo, que no puede estar el Seguro Social y el Ministerio de Salud cada uno por su lado, ya que se encuentran con duplicaciones acarreando despilfarro de dinero.

Lo ideal para él sería que estas organizaciones se unieran brindando salud de calidad para todos. Que los no cotizantes sean cubiertos por el estado y tanto asegurados como público en general puedan atenderse por igual en cualquier puesto de sanidad.

Vuelve al tema de las adolescentes embarazas arremetiendo contra el subsidio que el Gobierno pretende darle a las mujeres en estado de gravidez. Si ya el 20% de las mujeres embazadas son menores de edad, argumenta, este subsidio podría acarrear el aumento de este porcentaje y el polémico doctor lo encuentra peligroso.

Continúa diciendo que es comprometedor tanto para ellas, como para el sistema de salud, sabiendo que un embarazo de estos es de alto riesgo. En cambio sigue promoviendo la educación sexual integral, vigorosa desde la escuela primaria y habla claro de que no se trata de incitar al sexo como muchos lo ven, sino empezar por la genitalidad.

Con base y por su experiencia como catedrático ha dado clases en escuelas privadas y a sus estudiantes les habla de las consecuencias de tener sexo precozmente, sin conocimientos y sin tener la responsabilidad. Enfatiza entonces que es esto lo que se necesita para que los jóvenes estén conscientes de los peligros a los cuales se someten al tener relaciones sexuales.

Por otro lado advierte que el problema con los subsidios es que la gente se acostumbra a ellos sin realizar ningún esfuerzo. Un ejemplo fácil que explica es la ayuda para cubrir la escolaridad, sin embargo, no se les pide que lleven notas arriba de cuatro o por lo menos no fracasen el año. Para que los subsidios funcionen, deben ser por tiempos limitados y principalmente tener objetivos, porque si no se acostumbrará a la gente a ser holgazana.

Es consciente que opinando de esta manera se ha ganado bastantes detractores, aunque él no los vea así, los considera en cambio parte de la democracia. Dice que no necesita que estén a favor o en contra, porque siempre no puede ser así; más aún cuando se lo toman muy personal.

Aduce que escribe de conceptos en general y en la mayoría no personaliza. Acepta que haya crítica sin insultos, porque nadie tiene la verdad absoluta y no quiere decir que su opinión sea la válida, ni la única importante.  A lo mejor y en muchos aspectos hasta puede ser errada, asegura, pero finalmente es su opinión.

Y, ¿Dios?

Se proclama no creyente en el concepto o la imagen de un Dios del que hablan las religiones. Para el doctor Sáez-Llorens todo debe tener una razón de ser, desde este punto de vista plantea que sus padres fueron católicos pero no activos y que su padre al que siempre estuvo muy apegado era escéptico, lógico y buscaba el porqué de las cosas.

Esto se le fue reforzando a medida que crecía y más aún cuando se convierte en científico.  Indica que en la investigación médica no se puede creer en nada hasta que no haya evidencia a través de métodos científicos y rigurosos, de esta manera se convierte en un cuestionador de las cosas y en sí de los dogmas y temas religiosos.

Si Dios es bondadoso ¿por qué hay guerras, terremotos y niños inocentes que mueren? Lo que ve incongruente. También se define agnóstico para la ciencia porque no se sabe todo, ni existe la metodología suficiente para saber muchas cosas.  En esa misma línea si le hablan de Dios como un misterio del origen del universo y del origen de la vida, entonces en eso sí cree.

¿Y en qué más cree el doctor? Pues en el amor de los seres queridos, para él eso es real, en la gente buena, en la lealtad, la fidelidad y en las cosas que se prueban científicamente. 

Forma parte de esas creencias su esposa la neonatóloga María Teresa Moreno que también trabaja en el Hospital del Niño, lugar donde se conocieron. Ella es católica pero no es fanática, cree en Dios, indica. “Nuestros tres hijos conocen mi forma de pensar, pero por asentir de su madre fueron bautizados y participaron de la confirmación. Yo les sigo enseñando a ser escépticos, a no creer en todo. “También por supuesto a ser hinchas del Barça”, dice sonriendo pícaramente.

Es padre de dos niñas que nacieron de su primer matrimonio, mientras vivió en Dallas. Gracias a su profesión puede viajar bastante y compartir tiempo con todos sus hijos. Con su esposa al estar en la misma área de trabajo, tiene mucha compenetración, pero evitan hablar de medicina mientras están en casa. Después del hospital se concentra también en escribir artículos, proyectos, consultar a través de internet para sus temas investigativos.

 

 

 

 

 

El defensor de “Billy”

“Sí, lo defiendo, por supuesto. Por muchas razones, primero porque somos muy unidos y conozco muy bien su forma de pensar. Conozco sus valores, capacidad de trabajo, rectitud y cuando lo atacan de forma injusta o con cosas que no son correctas, a mí también me hiere porque sé que él sufre”, así responde al preguntarle sobre su hermano, Guillermo Sáez-Llorens, quien fuera director de la CSS.

Afirma que evidentemente cuando escribe a favor de él cae en  un conflicto de intereses, tiene un sesgo marcado porque se trata de su hermano y porque le resulta no ético o no justo, no salir a defender por ejemplo, conceptos sobre infecciones en los cuales lo atacan y  recuerda que lo ha hecho desde siempre. Antes que su hermano fuera director de CSS.

“Por ejemplo lo de René Luciani fue injusto, a él lo juzgaron por el dietilenglicol cuando él no tuvo la culpa, ya que este fue adquirido en la administración de Juan Jované y donde entra en juego la mala administración en el control de farmacia y drogas del Ministerio de Salud”, explica.

Al opinar sobre las muertes de los neonatos durante la administración de su hermano, dice que este fue un fallo humano y que está pronto a salir la evaluación del Ministerio Público. Que este es un medicamento que se usa hace 20 años en todos los hospitales del país. “Atacan al director, pero en realidad hacen que el SS se convierta en un monstruo en el que la gente desconfía, como si fuera la peor porquería, pero se trata de uno de los mejores servicios de salud, porque maneja más dinero que el ministerio”.

¿Y si olvida por un momento que es su hermano, cómo juzgaría su administración? Xavier Sáez-Llorens contesta: “Más positiva que negativa. Bastante bien, todo es perceptible y todos cometemos errores, yo le he enseñado cosas que se pudieron hacer mejor, como no confiar en los mandos medios y la aplicación del sistema SIPE que colapsó en su momento”.

De hecho antes que su hermano aceptara el puesto, le aconsejó que no lo hiciera. Para el doctor este representa un puesto muy político, sabía que su hermano estaría bajo presión. Le dijo que tuviera cuidado que se trata de un puesto clientelista, que el Seguro Social es muy sensible, y que toda o cualquier cosa se la achacarían a él, sin tener evidencias; que por eso él critica tanto a los medios de comunicación.

Pero es suficiente, ya culmina su periodo como director y también nuestra cita con el doctor. Más cuando recuerda que este también es un medio y prefiere seguir disfrutando de sus días libres. Sus hijos también están en casa y quiere pasar tiempo con ellos, antes de ponerse a escribir su columna de opinión que podría ser sobre la despedida de Guillermo Sáez-Llorens de la CSS.

Last modified: 04/01/2019

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