José Guillermo Ros-Zanet: el médico poeta

Por: Claudio de Castro

LA CASA DEL POETA
Porque vino a nacer
tan simple y buena, y fue
hogar, casa, morada.
Está sola la casa.
A la buena de Dios ha ido quedando
mi casa familiar. Nadie la habita.
Adobe quedará sobre el adobe.
Está sola la casa.
Defiéndela, Señor, ¡nada te cuesta!,
defiéndele los años de ir viviendo
duramente en su sitio.


Lo recuerdan como uno de los grandes poetas, miembro de la Academia Panameña de la Lengua. Yo le tengo presente como un humanista, sobre todo un gran lector, enamorado de los libros y la palabra y de su familia. Y papá de mi esposa Vida.
Siempre recuerdo cuando vendieron la antigua casa, llena de historia, donde vivió y vio crecer a sus hijas en el barrio de Bella Vista y se mudó a un lugar más apacible, un nuevo vecindario en el que reencontró viejos amigos. Aún hoy me acuerdo de la charla que tuve con el camionero de la mudanza.
¿Usted conoce al señor que se muda aquí?
Es mi suegro.
He realizado cientos de mudanzas y nunca me habían pedido transportar un contenedor lleno de libros.
Me sonreí por esta afirmación que describía el carácter de mi suegro el Doctor José Guillermo Ros-Zanet, quien tenía la costumbre de ir todos los sábados a una librería en busca de sus amados libros. Allí pasaba horas y salía con paquetes repletos de libros para él, su esposa Milagros y sus hijas Alma, Vida y Lorena Pía.
En cierta ocasión conversé con un arquitecto que fue compañero suyo del colegio cuando vivió como estudiante en el internado del colegio don Bosco.
Recuerdo que José Guillermo siempre tenía una ruma de libros apilados en el suelo, al lado de su cama. Pasaba largas horas leyendo por las noches, con su lámpara encendida.

Conversaba a menudo con los grandes filósofos que existieron en la historia, devorando sus obras inmortales. ¿Cómo era esto posible? Solía decir, en las largas tertulias después de los almuerzos o las abundantes cenas, en su casa: “Escucho con mis ojos a los muertos”. Gustaba mucho citar los versos de Francisco de Quevedo que nos ayudaban a
comprender el mundo y la humanidad.

Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos.

Sus conversaciones crecían en intensidad y profundidad. Recuerdo que lo escuchaba atento, asentía con la cabeza y ya en el auto con mi esposa Vida, de regreso a casa, le preguntaba: “¿Qué dijo?”
Escribir sobre el Doctor Ros-Zanet me ayuda a reflexionar en lo efímera que es la vida y que, como ciudadanos de este mundo pasajero, debemos dejar frutos de bondad con nuestro paso por esta tierra. Suelo recordar un sacerdote que en cierta ocasión me aconsejó: “Que de ti se diga, pasó por este mundo haciendo el bien”. Creo que es lo que hizo mi suegro, como
pediatra, atendiendo a tantos niños, curando sus enfermedades, aconsejando a sus madres, y llenado el mundo de buena literatura, ensayos, relatos, poemas. La palabra y el lenguaje eran su constante inquietud, y siempre hablaba de ello y de los filósofos y grandes pensadores del pasado, que tuvieron las mismas inquietudes.

Quería que todos enriquecieran el lenguaje para enriquecer sus vidas: “la pobreza del lenguaje empobrece y limita el pensamiento humano”, nos decía preocupado al ver la forma como los jóvenes de hoy se expresaban.

Dura apenas la palabra
el instante del nombrar;
más dura el hombre, y el habla
nos dura por siempre y está
en el comienzo del alma,
centrada en su eternidad.

Había escuchado del Doctor Ros-Zanet como poeta en las clases de literatura en el colegio. Es curioso conocer a un escritor del que has leído. Lo imaginas de otra forma, como en los retratos que cuelgan de las paredes en la Academia Panameña de la Lengua, pero fue lo contrario. A lo largo de muchos años conocí su lado humano y sus inquietudes.
Se preocupaba mucho por la buena nutrición y salud de los infantes.

Cuando atendía a un bebé, dedicaba largos ratos a la mamá, para orientarla en el cuidado que su hijo debía tener. Ante todo, fue médico, como su padre, el Doctor Rodolfo Ros, quien nació en Cuba y vino a Panamá con el Doctor Carlos Finlay para la erradicación de la malaria.

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Recién casado con su hija Vida enfermé con una fuerte gripe. Le pedí a Vida que me llevara al hospital. Ella telefoneó a su papá quien me recetó varias medicinas y como buen pediatra, que tomara una cucharadita de ésta y aquella. Pero igual fui a ver otro médico. Cuando regresamos a casa, preocupado llamó y preguntó: ¿Qué le recetaron a Claudio?
Vida leyó la receta del médico y él respondió:
¿Son las mismas que yo le receté?
Sí papá, son las mismas.
Desde ese día acudí primero a mi suegro y tomé mis medicinas casi en gotero.
Le gustaba reflexionar sobre la vida y los valores humanos. Lo dejaba plasmado en sus poemas.
No es otra cosa la vida que este diario sentirnos en la vida.
Vida, mi esposa, suele recitar este breve pensamiento de su papá. Son palabras profundas que el doctor Ros-Zanet gustaba mucho decirnos en las tertulias familiares:

“Ser uno para la vida
y el mismo para a muerte
ser uno solo indivisible,
ser uno partido en uno.”


Todavía recuerdo cuando escribió poema singular y nos reunió en su estudio para leerlo de una libreta en la que los anotaba:

LA MANTIS RELIGIOSA
Langosta estrafalaria
malhadada.
Rama devoradora
mal alada.
Cazadora sutil,
y rezadora.
Antropófaga muda,
mal solemne.
Diminuta jirafa,
carnicera.

Fue huérfano desde temprano y pasó muchas dificultades, pero nunca dejó de esforzarse, estudiar y soñar. Aprendió muchos oficios: carpintero, zapatero, encuadernador de libros. Los muebles de su casa, los hacía él mismo, con sus manos.
Quería ser médico como su padre y dejarle al mundo sus ideas, pensamientos y una extraordinaria poesía que enriqueciera nuestras vidas.
Al final, creo que el mejor homenaje que podemos hacer a un hombre como el Doctor José Guillermo Ros-Zanet es leer sus obras, compartirlas y no dejar que su memoria, la de un gran panameño y poeta chiricano, se pierda en el tiempo.

Nota: La familia del Dr. Ros-Zanet ha creado una página web en la que podrás tener acceso a toda su obra y diferentes enlaces en las redes sociales para que puedas conocer
sus escritos y pensamientos. Te invitamos a visitarlos:
PÁGINA WEB
www.ros-zanet.com
FACEBOOK
www.facebook.com/roszanet
INSTAGRAM
ros_zanet

Last modified: 14/10/2020

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