La encrucijada de Mayer Mizrachi

Su nombre retumbó internacionalmente y llegó a las portadas de las publicaciones más importantes del mundo de la tecnología y los negocios.  Su creación, denominada Criptext, revolucionaría el ámbito de la información y seguridad.   Un cambio abrupto tomó su vida después de pasar seis meses en la famosa cárcel La Picota, de Bogotá, y aún está a la espera de una audiencia que defina su futuro. Esto no lo ha detenido en la evolución de un sueño. Y es que para Mayer Mizrachi, la cárcel no ha sido lo peor que ha vivido.

 

Por: Gina Buendía

@Labuendia25

 

Entró a la cárcel dos veces. Así nos dice bastante relajado desde su apartamento en casco antiguo, área que se ha convertido en su hogar y oficina mientras tiene impedimento de salida del país y debe continuar comandando su empresa Criptext desde lo que denomina “La Cueva”.

 

Despertó un día en su litera en la cárcel La Picota en Colombia con la boca ensangrentada y preguntándose por qué su habitación donde vivía en Nueva York estaba tan diferente. Fue un lapsus de memoria producto de su convulsión por la epilepsia que le aqueja.  Hubo que explicarle todo, otra vez.

 

Por eso, para él su periodo de estancia en este centro penitenciario fue doblemente aterrador, pero su capacidad de encontrar el humor en momentos malos lo ayudó a reprogramar su mente y sorprendía a sus familiares y amigos una vez más con chistes crueles hacia su propia persona y condición, realmente tenía la certeza de que saldría, una vez más, saldría.

Lecciones de vida

Mayer y Mark son los mellizos de la familia, pero con historias diferentes.

 

Su hermano, un niño sano con proyección de deportista, Mayer, por el contrario, resultó enfermizo.  Su familia las consideraban enfermedades propias de los niños, menos Rebeca Matalón, su madre.  Ella es parte fundamental en la historia del creador de Criptext.

 

Su instinto la llevó a buscar respuestas, pues una semana al mes su hijo pasaba enfermo. Huesos frágiles, altos estados febriles y una serie de enfermedades lo aquejaban y no encontraban ni daban con la raíz de sus padecimientos.  Viajó muchos años durante los cuales le  realizaron exámenes y tratamientos, y tuvo una vida con cero deportes y muchos videos juegos. De hecho, el Nintendo 64 se convirtió en su momento en su mejor amigo. Tal vez tenía que ser así, dice Mayer, todo estaba destinado a que se diera de esa forma.

 

Si bien es cierto que los hermanos mellizos tienen algunos rasgos diferentes, Mayer y Mark ya no eran nada parecidos.  El regordete Mayer tenía carisma, tal vez un escudo ante la adversidad. Siempre fue el cómico, pero también el negociante.

 

En el colegio le iba muy bien. Se exigía el doble de esfuerzo para alcanzar la excelencia no había nada peor que saber que le tenían lástima y ser tratado diferente. Por eso tenía que asegurarse de que lo obtenido era parte de su esfuerzo y no regalado.

Mientras trataba de llevar una normal infancia a sus once años, el amante de las matemáticas y de Star Wars, era sometido a continuos exámenes médicos. Esta vez aterrizaron en Londres, Inglaterra, para encontrar en el hospital infantil Great Ormond Street las respuestas que tanto buscaron, y así sucedió.

 

“Vasculitis”, dijo el médico.  Hace referencia a un grupo de enfermedades diversas que producen la inflamación de los vasos sanguíneos (arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas). Estas anomalías pueden causar la pérdida de flujo sanguíneo en las extremidades o los órganos, incluidos el corazón, los riñones y el cerebro. Esto es lo que aquejaba a Mayer desde su nacimiento y que tardaron once años en diagnosticar. No es para menos, no es común en niños y encima no había cura.  La degeneración de los vasos sanguíneos es propia de hombres mayores de 70 años. Y bajo la rareza de su condición, la madre de Mayer acepta junto a su familia el tratamiento por seguir. La quimioterapia tocó a sus puertas, una etapa médica que tomó ocho años de su vida.

 

Fue desgastante física y emocionalmente: toda una serie de cócteles e inmunodepresores fueron probados en él.  Como no es común en niños y ya entrada la adolescencia, se convirtió en un caso de estudio.

“Me quedé chiquito”, cuenta Mayer, mostrando con confianza las fotos que demostraban lo diferente que era físicamente a su hermano. Los viajes cada seis meses a Londres para seguir su tratamiento lo llevaron a estar prácticamente diez años fuera de Panamá. Todo eso trascendió mientras la vida continuaba. Así tuvo que enfrentar hasta el divorcio de sus padres. Al cumplir los 18 años, le dieron de alta. “¡Estás curado!” Dos palabras que fueron música para sus oídos.

 

Era la edad propicia para tratar de recuperar el tiempo que había perdido entre tratamientos y medicamentos. Bajar de peso y portarse mal no fue difícil, hasta que llegaron sus primeras convulsiones que determinaron un nuevo problema neurológico, y luego de cuatro años de estudios,se llegó a la conclusión de que su condición evoluciona cada diez años.

 

Como si fueran las piezas exactas en el rompecabezas de su vida, se fueron tejiendo todos los hechos que lo llevó a crear lo que hoy es Criptext.

 

Tan agitado fue su caminar que no tenía idea qué quería ser de grande.  Sabía que sería empresario.  Sus pinitos en ventas los hizo, cuando era más pequeño, en las presentaciones de equitación de su hermana, la amazona Gabriela Mizrachi. Pese a que odiaba ese ambiente, compraba pastillas y golosinas, las más caras, y las vendía aprovechándose de su condición de niño simpático enfermizo.  En la escuela, su maleta era famosa: vendía dulces que compraba en los chinitos.  Fueron excelentes ahorros, recuerda. Era bueno para eso.

 

Luego de estar en Londres y Roma estudiando, se graduó en Finanzas y Economía en la American University y además tomó una maestría en Finanzas, de la que obtuvo la máxima calificación.

 

En unas vacaciones en ciudad de Panamá, se dispone a visitar a su abuelo, otra de las personas claves en su vida, de quien hereda el nombre.  Se encontraba delicado en el hospital y al llegar junto a su hermano a las instalaciones médicas, se le presenta un cuadro de epilepsia.  Resultó con el tabique fracturado y una cirugía de urgencia. Por tal motivo, su viaje se extendió para lograr la recuperación, y como si hubiera sido poco todo lo ocurrido, otro desafortunado hecho le dio la oportunidad de pensar en una gran idea.

 

Al lado del edificio donde vive su madre, se construía otra mole de cemento.  Unos hombres, presuntos trabajadores de construcción, se metieron por un balcón y amordazaron a doña Rebeca Matalón, a la señora del aseo y al propio Mayer, que acababa, como a manera de prueba, de comprar acciones de la empresa Motorola. Los ladrones se llevaron todo, incluido, en ese entonces, el popular Blackberry.

 

Sacando lo intrépido que llevaba dentro, Mayer Mizrachi saltó, así amarrado como estaba, hasta el edificio en construcción, y pidió ayuda.  Ese fue el hecho que lo llevó a escribir en papel y trazar las primeras ideas de mantener comunicación segura con todos sus contactos.

En ese momento, se vio en la necesidad de invertir sus ahorros y hacer contactos para materializar eso que había trazado en papel. Su tío, Joseph Matalón creyó en sus ideas locas,  y cuando pensaba que todo tomaba vuelo y un curso favorable con la creación y mudanza a Miami a un acelerador de empresa para plasmar lo que estaba escrito en papel, vino el trabajo de recolectar dinero para verlo concretado.

 

Pasaron por un proceso de ensayo y error. Criptext empezó como un chat y fue visto como la competencia de Whatsapp, pero sabía que debían ofrecer algo diferenciador y trabajaron para eso. Finalmente, Criptext le ofrece control al usuario de su información y lo que envía. La puesta en escena de un plugin que permite a los usuarios de Gmail, por ejemplo, recuperar y controlar los mensajes una vez salgan de la bandeja de enviados, resonó en los ambientes de la tecnología de la información y Criptext fue catalogada como una de las aplicaciones más innovadoras de su tiempo.  Las buenas noticias volaban para Mayer y sus socios en esta odisea.

 

Ya tenía capitalizado 500 mil dólares para salir a las grandes ligas, pero la cárcel llegó y con ello las consecuencias de perder, una vez más, tiempo valioso.

Preparó en el 2015 un viaje a Colombia, pero fueron otras vacaciones truncadas. Le tocó extender su estadía en el país visitado y así fue como llegó a ser directamente hospedado en el centro penitenciario La Picota.

 

Ya Criptext no encabezaba los titulares.  Su detención sí. Poco desea hablar con Pauta de su defensa, no defiende ni ventila su caso en medios. Suficiente revuelo mediático trajo su detención y expulsión de Colombia, asegura, pero se siente optimista de que podrá alcanzar el éxito y la completa libertad.  Sus amigos, conocidos, y familiares le han brindado apoyo, e incluso desconocidos creen en su inocencia.

 

Se mantiene en sus argumentos de ser víctima de persecución política y el hecho de que su padre mantenga una relación con la hermana del expresidente Ricardo Martinelli, no lo hace su familiar directo, dice, pero sí un objetivo de investigación. Creó en 2013 una aplicación llamada Hash. Esta app fue la que los puso en contacto con la incubadora de empresa de Miami.  Gracias a ese emprendimiento y luego de conversaciones con la Autoridad de Innovación Gubernamental (AIG), se firmó un contrato en el cual el Estado compraba cien licencias, que, según Mayer, fueron entregadas para cumplir con lo que disponía el documento.

 

Fue detenido gracias a una alerta roja emitida por Interpol, acusado de supuestos delitos contra la administración pública, y hasta acusado de prófugo.

Esos seis meses en Colombia fueron suficientes para replantear incluso el rumbo de Criptext.  No fue fácil, primero tuvo que instalar canales de confianza para sentirse seguro dentro de La Picota.  Conseguirles smartphones a los reos e instalarles aplicaciones fue su estrategia. Se la sorteó: Si era descubierto, su estadía de seis meses hubiera sido de un año. Desde allí mantuvo canales de comunicación con su equipo y socios en Ecuador.

 

Sigue viva la empresa, y ahora, más que nunca. Lo que se mantuvo en pausa ya está tomando forma. Un reciente relanzamiento de Criptext mail los pone una vez más en el mapa de las aplicaciones con mayor potencial de crecimiento y éxito. El apoyo de su equipo es invaluable. Sin ellos, menciona, no podría mantener ese balance de lograr salir ileso en el proceso, y una vez más dejar el nombre de Panamá en alto.

 

A diferencia de otros programas de seguridad, el destinatario no necesita ser usuario de Criptext para leer el contenido. Esto es porque la información del email se transmite desde los servidores de Criptext a manera de streaming, el mismo concepto que utilizan YouTube y Spotify. Puedes ver los videos o escuchar la música, pero no significa que te pertenecen.

 

En otras palabras, si utilizas Gmail para enviar un email a un remitente en Outlook, lo único que pasa a través de sus servidores es un sobre en blanco, pues toda la información está guardada

en el servidor de Criptext.

Si un hacker quisiera interceptar el mensaje, se encontrará con los nombres del remitente y el destinatario, pero nada de contenido. Esta es otra característica innovadora de Criptext mail. No solo encriptan cada email que envías con una llave única, sino que te dan la opción de retractarlo una vez enviado.

 

Si envías información confidencial al destinatario equivocado, un simple click en ‘retractar’, y el email se borra de la bandeja de entrada del remitente como si nunca hubiera existido. Estas son algunas de las características que la hacen una aplicación diferente e innovadora. En eso siguen trabajando desde “La Cueva”, sus oficinas ubicadas en el área de Santa Ana.  Camina todos los días de su apartamento a este local, y aunque respira aires de libertad sabe que debe finalizar un capítulo de su vida para realmente ser libre.

 

Debería preocuparle a Mayer Mizrachi el futuro, pero prefiere vivir el presente.  Es la lección que le deja su vida.  Cumplirá 30 años en agosto y no sabe qué deparará su proceso legal.  Ha decidido no frustrarse en el camino y gracias a los avatares de su vida, así se lo ha exigido.

 

 

 

 

Last modified: 16/07/2017

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