Los reinicios de mi vida

Written by | Así Lo Hice

Siempre he sido una mujer activa, he pasado por tantos procesos que no creía que ahora estaría en una verdadera maestría de vida. Lo mejor es que siempre estuve preparada para lo que venía y ahora llevo a cabo no sólo uno, sino dos emprendimientos, que en conjunto me hicieron entender: para qué estoy pasando por todo esto. Hoy, en Pauta, les cuento cómo lo hice y cómo lo estoy haciendo, porque emprender es reiniciar la vida.

Por: Maritza Pino G.

coachmaritzapino@gmail.com

Una vez graduada de la licenciatura en Mercadeo de la Universidad Santa María Antigua, decidí ir a Estados Unidos a estudiar Negocios Internacionales; de regreso pude entrar a trabajar en una importante multinacional. Todo iba bien hasta que en el 2008 tuve un accidente automovilístico, que me produjo fuertes lesiones y el médico que me atendía me dijo: Maritza, necesitas urgentemente cambiar de estilo de vida.

Fue cuando me di cuenta de que debía hacer un alto y reiniciar mi vida. El trabajo me había estado consumiendo mucho. Trabajar en una multinacional es gratificante, pero tenía que trabajar 24/7 y hay que sacrificar mucho tiempo personal.

Además de eso, me estaba divorciando y el Departamento de Relaciones Corporativas para el que trabajaba en Panamá estaba cerrando operaciones. Todo se prestó para que comenzara de nuevo. Inicié por cambiar de estilo de vida y empezar una alimentación saludable. Fue tanto mi gusto por esto que empecé a estudiar, investigar, más y más sobre el tema. Aconsejaba a mis familiares y amigos de llevar una alimentación saludable.

Más tarde volví a encontrar trabajo en otra multinacional, pero en el 2016 se repite la historia: deciden cerrar el departamento para que el que yo trabajaba y quedo a la deriva. Me dije para ese entonces que era hora de hacer algo por mí que realmente me apasione. Así que me certifiqué como Health Coach en Trofología Alimenticia y Fermentista, también como Terapeuta de Bionergética y hace poco como Access Counciousness Practitioner y Tratamientos complementarios para el cáncer.

Ya venía dando consejos de alimentación de forma empírica y lo principal es que había visto los resultados en mí y de esa forma podía ayudar a otros. Empecé a darle vida, forma y estructura a mi emprendimiento, donde doy consultas de Coaching de Alimentación Terapéutica, acompaño y asesoro a las personas con condiciones o enfermedades a prevenir y sanar malestares o síntomas a través de la combinación adecuada de los alimentos y las terapias complementarias para mejorar y procesar las emociones.

Fundé en el 2017 mis servicios bajo el nombre de My Healing Cuisine, donde preparamos alimentos que saben rico y curan, con la finalidad de cuidar el cuerpo, fortalecer el sistema inmunológico y el cuidado de los órganos, con la metodología de fermentación artesanal.  Por ese mismo año conozco de Voces Vitales, donde me ayudaron a tener un norte en mi emprendimiento y enfocar lo que estaba haciendo.

Un reinicio más

Podría decir que todo iba de maravilla, mi cabeza estaba situada en la nueva línea de productos que había creado. Estaba en ese plan de reorganización de mi emprendimiento para optimizar los recursos y tener mejores resultados administrativos, pero jamás imaginé la sorpresa y bendición que me tenía la vida preparada y con la que haría esa reestructuración más consciente.

A inicios de este año, completamente lista y emocionada, llevaba varias bolsas en mis manos con pedidos por entregar. En medio de la emoción del día y de esas pisadas que no se miden, los tacones fallan y me caí.  Rodé por unas escaleras y tuve fuertes golpes, me dolía hasta el cuello, pero principalmente el seno derecho.

Como siempre me ha gustado mantener mis controles y revisiones medicas en orden, decidí ir una vez más al ginecólogo y que revisara mis pechos para descartar cualquier cosa por los golpes. Total, en enero había hecho mis exámenes de control y todo había salido bien.

Al llegar a la consulta, empieza la revisión. Muerto de risas, como siempre, me dice mi super ángel de la guarda, mi médico Ángel Díaz: “Maritza aquí hay algo que no estaba. Déjame revisar de nuevo.” Su cara se torna seria y revisa los recientes exámenes en conjunto con los del 2018. Todo había estado bien. Pero me indica que es momento de unos análisis más profundos para descartar.

Hasta ese momento, para mí es parte de la rutina de estar seguros que todo está en perfecto orden.  Empiezan los análisis y llegan los resultados a los pocos días. Abro el sobre y leo, pero no me queda claro el resultado, googleo y fue peor. Solo sentí que debía ir ya al doctor y ver qué pasaba.

Llegó el día de la cita. Mi médico ve los exámenes y me dice: “Mija”, esto es un carcinoma. De pronto, entre en un estado de negación, pensando en un quiste, reúno el valor y pregunto: “¿esto es cáncer de mamas?” Me responde: “Sí, lo es”.

Le pido unos minutos, debía ir al baño. Me ataca la preocupación, me lleno de escalofríos, me dan náuseas y dolores estomacales. Luego me reorganizo y  vuelvo a la reunión. Mi médico, con mucho cariño, me dice: “Calma, no estás sola y todo se puede solucionar. Es mejor que vengas mañana con tus familiares y hablemos más calmados del tema y veamos opciones”.

Me voy totalmente desconectada de la realidad de mi alrededor. Al llegar a casa, le doy la noticia a mis padres, quienes han sido mis pilares. Lo primero que dijeron: “Te acompañaremos en este proceso, el médico dirá qué hay que hacer y no desesperemos, Dios está con nosotros; mañana comprenderemos mejor”.

Esa noche no pude descansar bien, estaba tan cansada, pero a la vez me despertaba el desconcierto, la falta de aire, los pensamientos fatalistas y desesperanzadores. Por la mañana, me di cuenta de que era real lo que estaba pasando, vi a mis papás tratando de estar tranquilos; sin embargo, uno sabe quién es su familia y cómo actúa cuando están pasando por algo. Mi mamá camina más rápido, no para de hablar, mi papá se torna más callado y le dan dolores de cabeza. Yo me sentía muy rara, desconcertada, ausente, debía continuar; pero, sinceramente, no sabía cómo lo haría. Tenía tantas preguntas en mi cabeza. ¿Para qué? ¿Cuál es el enfoque? ¿Cuál es el aprendizaje de esta situación?

Ese día fui a un par de reuniones ya programadas y les confieso que no tengo idea de qué se dijo, ni qué hablé, lo que realmente quería era la hora de la cita con el médico.

Una vez con el doctor, vinieron aclaraciones, tomas de decisiones, más exámenes, aprobaciones, tiempos de espera. Fue una verdadera montaña rusa emocional y de vida: todo cambia en horas.  Mientras tanto, lo primero para mí fue comprender el diagnóstico para saber qué aplicaba en mi persona.

A su vez mi adulto responsable tenía muchas preocupaciones, ya que mi emprendimiento depende únicamente de mí. Los compromisos adquiridos y mi salud comprometida eran una disyuntiva entre uno y el otro, que realmente no estaban en los planes.   Hasta que reaccioné y me dije: “O te cuidas, te atiendes, te prestas atención o no hay ni Maritza, ni emprendimiento, ni nada, esta es tu nueva responsabilidad y lo puse como un nuevo proyecto”.

A partir de ese día reorganicé mis prioridades me puse de primero y comprendí que darme tiempo era mi nuevo emprendimiento y empecé por lo básico:

¿Cuál es el problema?

– Cáncer de mamas

¿Cuál es la solución?

– Quimio y cirugía

¿Cuál es la meta?

– Estar viva, sana y saludable

Decidir darme quimioterapia fue lo que más me ha costado realmente. Al ser una persona que no toma ni un solo analgésico, solo homeopatía, alimentos fermentados, prebióticos y basar mi salud en los alimentos y emociones, yo sentía que me estaba traicionando y sobre todo contaminando mi cuerpo.

Hice cientos de preguntas, investigue mucho y fue una frase que me dijo mi oncólogo, Juan Carlos Alcedo, la que hizo la diferencia: “Comprende que esto es una época y todo lo que se está haciendo es para sanarte”.  Con la certeza de mi ginecólogo en todo el proceso y en las buenas manos de mi cirujano, el doctor Roberto Tribaldos, me dije en serio que Dios me está bendiciendo, no puedo ser terca y cerrarme a recibir un tratamiento. 

Mi cuerpo me demuestra que los esfuerzos y disciplina hechas por tantos años me prepararon para tener las defensas altas y un estado de ánimo con vitalidad. El éxito de este tratamiento es 25% diagnóstico médico, 25% tratamientos y 50% tu compromiso.  Con honestidad, estoy comprometida en un millón por ciento. Ahora yo sé lo que es estar en este lado del diagnóstico y sé que le podemos dar otro pronóstico y cada semana los síntomas son nuevas ideas para los productos que debo desarrollar, hacer y consumir.  Cada emoción y sentimiento es una lección para terapias.

Es una maestría personalizada y vivida. Hoy les puedo decir que el cáncer es una bendición, una época de aprendizaje, investigación y sobre todo de sensibilización.  Me siento sumamente agradecida y les debo decir a todos: “Quítenle la muerte al cáncer”. Es desafiante, sí; es complicado, sí; agradable, no; sin embargo, es una época para sanar y transformar.  Gracias, Dios, por esta nueva lección de vida”. 

Actualmente me encuentro en el proceso de quimioterapia que para mí es el “elíxir de la salud y la sanación”. Tengo días muy buenos gracias a la disciplina y esfuerzo que vine haciendo por tantos años de tener un estilo de vida saludable. Me ha tocado reorganizar toda la estructura alimenticia y emocional para cada ciclo de tratamiento, ya que el cuerpo va cambiando, teniendo necesidades diferentes y voy aprendiendo con él. 

Reorganice mis terapias emocionales, de manera preventiva, para darme ánimos, subir la energía y sobre todo fortalecer mi sistema nervioso e inmune. Tengo un gran apoyo de forma integral en el Centro de Terapias Bioenergética.  Con los alimentos, voy preparando el programa alimenticio de acuerdo con los ciclos del tratamiento y los resultados de los exámenes médicos que hago cada 15 días. Hay que adaptar todo. 

Ahora puedo decirles a todos que no llevo un solo emprendimiento, sino dos. Es más difícil, cierto, pero con disciplina y buena voluntad, todo lo podemos lograr. Emprender es cosa de atreverse, de dejar el pasado y reiniciar una nueva vida, hoy agradezco que estoy viva, sana y saludable.

Last modified: 23/10/2019

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