ALCIBÍADES VÁSQUEZ VELÁSQUEZ : Con la vara que mides…

El ministro de Desarrollo Social, MIDES, Alcibíades Vásquez, se nota cómodo en su rol de cabeza de playa de la política social del gobierno del presidente Juan Carlos Varela.  Y aunque su cartera siempre será objeto de miradas inquisidoras, su administración apuesta a salir bien medido y con ventaja.

Por: Jorge Iván Mora

Fotografía: Emerson Bonilla Llanos

Es cierto, se observa muy cómodo. Y razones no le faltan. Viene de una familia numerosa y económicamente rodeada de pobreza, como cientos de familias tradicionales rurales del país. Jugó de número diez en los partos de su madre que le alcanzaron para patentar ante la vida once vástagos, y de adolescente, sin mayores opciones de futuro a la vista. Como buen santeño, migró a la capital con apenas catorce años de edad para desafiar el mundo agreste que simboliza la falta de oportunidades.

Por el  lado político, las razones se pueden desgranar sin mucho esfuerzo: goza de la  gracia  mortal (que no santificante)  del presidente de la República desde el primer día del inicio de su gobierno. O, mejor dicho desde antes. Según cuenta Vásquez  Velásquez, se sumó al equipo de campaña a la presidencia del ingeniero Varela y cuando el entonces candidato ganó  las elecciones presidenciales, lo llamó porque quería incluirlo en su nómina de colaboradores. Se analizaron varias opciones y entre comentarios se llegó a la conclusión de que en el MIDES se necesitaba una persona de perfil aceptable para ese cargo. Adivinanza: blanco es gallina lo pone.

El nominado Vásquez Velásquez asintió con buen semblante la designación y quizás muy por allá dentro de su corazón  se sintió regocijado con el propósito humano de poder reivindicar desde esta plataforma ministerial a la población pobre del país en la que nació, o porque, como dijo en este reportaje, sin aparentes aspavientos demagógicos.  “Primero entré al tema social desde el vientre de mi madre”.

 

IDEALISMO Y REALIDAD

Como el ministro Vásquez Velásquez no parece escoger de forma calculada su relato con el cual justificar su llegada al ministerio social de este gobierno, hay que relacionar el motivo mayor de su comunión institucional.

El ministro es idealista. Se define idealista. “Me niego a que muera el idealismo. Mientras exista, hay esperanza”

Y el idealismo, para entender mejor su aserto, es la lucha permanente por ideas de progreso. Y por eso debió pensar  que su nombramiento sería  una honra a su trayectoria en las arenas de la movilidad social por las cuales ha trasegado, a la vez que divisó la oportunidad de oro para hacer mejores esfuerzos por su gente. Y claro, esto no es confesión, son conjeturas de salón: si un político lo hace bien desde un trampolín importante del Estado, es seguro que le vaya mucho mejor en su siguiente aspiración política.

El nuevo ministro seguro pensó, una vez juramentado, que el asunto de despachar en esta alta posición estatal le resultaría como anillo al dedo y que sería mucho más emocionante que autorizar los cheques del programa  ´120 a los 65´. Porque así de plano se ve la mecánica del ministerio desde afuera. Incluso desde la óptica mediática, la crítica social o la refriega política.

Una analista mencionó que el ministro Alcibíades  Vásquez nada ha hecho. “Es una chequera suelta del presidente Varela”. El precandidato presidencial José Raúl Molino, directo y con estilo que sonó a prepotencia, dijo en una emisora local que de llegar a la presidencia de la República no trabajaría con ninguno de los actuales ministros de Varela, salvo Roberto Roy, porque todos son mediocres e incompetentes.  Y el ciudadano común sigue pensando que basta con tener 65 ó 70 años para tocarle la puerta al MIDES y hacerse de un cheque del gobierno.

Bueno, pues  Alcibíades Vásquez, después de haber recordado  (cuando se posesionó como ministro) aquel día triste de su vida diciéndole adiós a su madre mientras ella lloraba viéndolo partir rumbo a la capital, cuando era apenas un niño de 14 años, empezó a darse cuenta de que la realidad superaba el cálculo de su idealismo.

Debió revisar números, presupuestos, programas, alianzas, compromisos y ver delante de sí el reto más grande de su vida, pero también su momentum como político y ejecutor.

Por eso también pensó en sus maestras de Guararé, que hacían su trabajo con los niños sin contar con luz eléctrica siquiera y les inyectaban a sus alumnos amor por el saber para ganarles el pulso a las estrecheces.  “Todavía las visito y gracias a ellas estoy aquí”.

La anécdota inconfesada del joven menor de edad Alcibíades que en los años ochenta ingresó a la escuela nocturna, estipulada en las normas solo para adultos, es un punto de partida importante en su desarrollo como ser humano.

Vásquez Velásquez trabajaba en lo que veía como una oportunidad de subsistencia. Fue mensajero, ayudante de abarrotería, dormía en el piso, y no fueron pocas las noches que se acostó sin cenar.

Pero le zumbaban en sus oídos las palabras de sus maestras guarareñas acerca de educarse primero que todo para conseguir superación. Entonces trabajaba de día y necesitaba estudiar de noche, por lo cual decidió matricularse en el Richard Newman (escuela nocturna de educación comercial) y aquí surgió el dilema. La maestra le preguntó: ¿Usted qué quiere ser en la vida? – ¡Abogado!-, respondió con el pecho inflado. La oferta educativa era comercial y entre tres alternativas solo pudo optar  por la última a falta de cupos, Contabilidad y Estenografía, lo que por cierto lo hacía ver bien raro. Porque era el retrato de un niño adolescente que posaba de adulto en un curso donde la mayoría eran mujeres y además estudiaba taquigrafía. En una sociedad de machos, ¡por Dios!

En el día hacía sus tareas en la bodega de una familia asiática en la que laboraba, Comisariato Mario, en Pueblo Nuevo. Y mientras surtía el refrigerador de productos pegaba el cuaderno a un lado para ir resolviendo las tareas. A su decir, los patrones Ricardo Kam y Juan Moo, fueron condescendientes, le permitían tomarse su tiempo para que cumpliera con la escuela y le facilitaron el horario.

Así llegó al día en que de la escuela lo enviaron a practicar sus saberes a la Universidad.  Allí practica un mes Finanzas a cargo del doctor Ceferino Sánchez. Tenía no más de 18 años de edad. En las prácticas había estudiantes de todas las escuelas y de quince seleccionaron cinco. “Se quedan trabajando y usted es uno de ellos”, le sentenciaron. Por primera vez recibió, un cheque para sus cuentas, jugoso, por valor de ciento veinticinco balboas. En estos lares estuvo entre el año 1984 hasta 1990, y en medio se había enrolado en las actividades gremiales. Hizo parte de la ASEUPA (Asociación de Empleados de la Universidad de Panamá), se afilió y a los cuatro meses se postuló y ganó. Allí le salió la chispa política y como eran tiempos de militares empoderados, le apodaron “Arnulfito” porque hablaba del pensamiento político de Arnulfo Arias.

Luego se matriculó en la Facultad de Administración de Empresas. “Viví momentos duros, tenía que dormir en distintos lugares”. Es un capítulo que no le interesa recordar. En ese momento era políticamente incorrecto.

Se empeñó en la política, se hizo miembro de las Juventudes Panameñistas y en 1983 se inscribió en el Partido Panameñista Auténtico. De estos avatares le queda el récord de asistir, a 12 convenciones como convencional del partido, haber presidido no menos de nueve de ellas, ocupar todas las instancias directivas del partido y no se le conoce vocación de saltimbanqui, algo que es más bien un oficio bien remunerado en el ejercicio de la política criolla. Ahora se está postulando a fiscal del partido. Y deja claro que tiene una relación respetuosa con la expresidenta Mireya Moscoso.

En el año 84 se postuló como suplente a legislador y no salió. En el gobierno Endara fue nombrado en la Caja del Seguro Social, y fue electo diputado suplente 1990-1994. . Y en adelante desde el  año 1994 al 2014 fue diputado por el circuito 8-10. ¡Hágame el favor, si tendrá recorrido!

 

EL MIDES, PROGRAMAS Y RSE

La radiografía de un ministerio que reparte cheques para tres programas pilares, ´120 a los 65´, ´Ángel Guardián´ y ´Red de Oportunidades´, ha sido gradualmente revaluada por el ministro Vásquez Velásquez.

Se propuso llevar al gabinete discusiones más sintonizadas con la realidad nacional. La pobreza en Panamá está calculada en el 24% y el 11% vive en pobreza extrema.

El ministro le dijo a su equipo que había que borrar del léxico cotidiano la palabra “subsidio” y a cambio empezaron a trabajar en lo que ahora se llama “transferencias económicas condicionadas” para obtener un marco mayor y sostenible en la  refrendación de políticas públicas sociales.

Entonces junto al PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), que es el programa que avizora planes de desarrollo humano sostenible, se elaboró un plan quinquenal.

Existe un Gabinete Social (Secretaría Técnica), en la que participa la mayoría de los ministerios y el ministro del MIDES es el secretario técnico.

Desde ese escenario, se comenzó a revisar el programa 100 a los 70 y como dice el ministro: “se dejó una puerta abierta para las personas que no tengan jubilación ni sean pensionados y vivan en grado de pobreza. Entonces, el concepto se reforma a grado de vulnerabilidad”.

¿Asunto semántico? No parece. Hay cifras bastante frías. El ministro informó, a finales de agosto de 2015, que 14 mil personas habían salido del Programa 120 a los 65 tras comprobárseles que tenían propiedades y actividades económicas para sostenerse.

A esa fecha se habían censado 59 mil panameños desde que se aprobó la Ley 120 a los 65 (1 de septiembre de 2014), de los cuales se habían  encuestado a 41 mil. Pero solo 17 mil habían sido incluidos en el Programa. Esta ley modificó la norma que creó  ‘100 a los 70’ (100 dólares a las personas de 70 años o más), aprobada durante la administración de Ricardo Martinelli (La Prensa, agosto 28 de 2015).

Oficialmente la cifra es la siguiente: 120 a los 65-  Recertificados de julio 2014 a septiembre 2016 –  27,776 beneficiarios de agosto a septiembre 2016-  5,026 beneficiarios. Pero en total este programa beneficia hoy a 133,000 panameños.

Por su parte, el Programa ´Ángel Guardián´ atiende 16,000 personas con alguna discapacidad severa. Y el programa ´Apoyo a la Cohesión Social´, COHESAL, financiado en parte por la Unión Europea,  tuvo auge en el gobierno del presidente Martín Torrijos, y más bien poca visibilidad en el gobierno del presidente Martinelli, según apreciaciones del ministro. El gobierno le está dando seguimiento, sobre todo en las provincias y según referentes oficiales su finalidad es promover el desarrollo social sostenible de individuos, comunidades  y territorios, trabajar bajo el lema de la inclusión y de alguna forma apoyar y orientar emprendimientos. Oficialmente, se habla de 165,000 beneficiarios.

El programa de nutrición SENAPAN, en el que colabora muchísimo la FAO (Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación) posee un sistema científico de verificación nutricional por medio del peso y la talla individual de la personas. El ministro lo recibió con un desbalance de nueve millones de dólares de deuda y al día de hoy está saneado. Atiende a 10,000 personas.

Hay un plan estratégico interinstitucional de juventudes, con el apoyo del PNUD, que es de mucho interés para la actual administración. Esto está relacionado con la juventud en cifras, hacia dónde va la población en los próximos años en edad y alternativas, de modo que sobre este programa reposa buena parte del futuro de Panamá.

Esta visión no solo debe ser gubernamental. Es interinstitucional y ha de ser compartida con la sociedad. De su divulgación y conciencia va a depender que en los próximos años una juventud con parámetro de edades flexible goce de oportunidades y participe en el desarrollo del país en condiciones dignas.

Ya lo describió Martín Santiago, representante del PNUD, a principios de este año en la presentación de ´Juventud en Cifras´, que en la actualidad Panamá atraviesa por una transición demográfica que evidencia el incremento de la edad promedio de la población. ”El 25% de la población panameña es joven, y en los últimos tiempos los adolescentes y jóvenes han sido vistos a nivel mundial no solo como objeto de preocupación, sino como sujetos de transformación. Urge invertir en ellos”.

Para el ministro Alcibíades Vásquez en el 2030 Panamá  va a tener una población relativamente joven. La informalidad impide la jubilación de buena parte de la juventud. A la par con la estrategia del Plan de Juventudes, y más bien como parte de su desarrollo, hay un  programa de alfabetización  llamado “Yo sí puedo”, orientado con el apoyo de Cuba y que está en pleno ejercicio. La idea es reducir el analfabetismo que a la fecha se calcula en 4,8% en todo el territorio nacional.

Hay ya una valoración estadística que ha sido todo un esfuerzo y en sus cuadros se muestran muchas cosas interesantes como por ejemplo cuántos son y dónde están los jóvenes, la tasa de inactivos de la población joven en el país, la tasa de desempleo abierto, los estudiantes matriculados por sexo, según cada nivel educacional, alumnos aprobados, aplazados y reprobados, la población electoral por rango de edad, etc, que establecen una visión realista de la juventud en Panamá y permiten trazar las estrategias.

El tema es tan denso que vale la pena un análisis aparte, pero por lo pronto, baste con saber que en las apreciaciones del ministro se puede afirmar que por lo menos tiene voluntad política para abordarlo.

El programa ´Padrino Empresario´, financiado por la empresa privada estimula la participación productiva de jóvenes en riesgo y vulnerabilidad y consiste en que los participantes dispongan de cuatro horas de trabajo y cuatro horas de estudio. Hasta la fecha, dice el ministro, más de 30,000 jóvenes han sido beneficiados. “Estamos llevando el programa a las comarcas, hay inversión social, y más de 250 cooperativas capacitan a jóvenes a través del INADEH y el MIDES”. Hay saberes como la panadería, pastelería, huertas, fábricas de bloques semi-industriales, que están en desarrollo”.

“Aquí hay un asunto cultural”, dice Vásquez Velásquez, “la pobreza extrema no se combate con subsidios o asistencialismo”. Para él, desde su propia experiencia, el tema es educativo.

En la puntualización de la llamada responsabilidad social empresarial, afirma: “Tengo que valorar mucho lo que el sector privado ha apoyado en los programas del MIDES”.

Enumeró la Oficina de Desarrollo Social Seguro, ODSS, que promueve la cultura de paz y convivencia pacífica, solidaridad y capacidades humanas con el fin de fortalecer a las comunidades.

La empresa privada aporta a este programa con un Plan de Voluntariado. Muchos funcionarios de la empresa privada aportan su tiempo y conocimiento para llevarlo a las comunidades  en el marco de los valores de RSE.

Igual sucede con la ´Red de Oportunidades´; a la que muchas empresas se han sumado. “Estas empresas vienen al ministerio a hacer convenios de cooperación, como el caso de CEMEX o Microsoft”.

Se han construido centros importantes de atención comunitaria, la empresa Banesco promovió un programa importante de capacitación para mujeres y hay compañías harineras que imparten instrucción para promover expertos en pizzería y panadería.

Con la Fundación ALAS, se ha fortalecido el programa Centro de orientación Infantil y Familiar, COIF, que administra el MIDES directamente. Son a la fecha 104 sedes. De acuerdo con el ministro, “estos COIF sirven de apoyo a los padres de escasos recursos que no pueden pagar por una guardería para el cuidado de sus hijos mientras deben salir a trabajar”.

Hay más de 50 comedores populares en las comunidades que reciben el apoyo mayormente de las iglesias.

Esta es la realidad de un ministerio que por su función social se convirtió en la chequera de la pobreza. Y que requiere de sabiduría para poder administrar todos los matices que tiene y cumplir metas ciertas de reducción de pobreza, inclusión  social  y ampliación de oportunidades para la población en general.

¿Ha sido el cambio en el MIDES un asunto semántico? ¿Lo ha hecho bien el ministro? ¿Es en verdad una chequera suelta?

Este año Alcibíades Vásquez  Velásquez, en buen uso de sus habilidades políticas, intentó sustentar un presupuesto para el MIDES de 328 millones de dólares. Esa fue su propuesta. Le aprobaron 277 millones para el ejercicio del 2017 de los cuales 250 millones son inversión social. Lo demás es una nómina de casi 2,500 funcionarios diseminados en todo el país y en las distintas dependencias y programas. “El ministerio de Economía me ayuda con traslados presupuestales”, comenta el ministro para dar a entender que de todas maneras no está desamparado.

Pero este ministro que aún visita a sus maestras de primaria y no olvida su madre llorando el día que él salió de Guararé huyéndole a la pobreza,  concluye con una visión general de su ministerio: “El sistema de protección social es el bebé de la organización. Hay que darle mayor fuerza”. Es un programa financiado por el BID y el Banco Mundial y esto incluye los programas sociales que hemos repasado.

El ministro habla del censo-padrón que busca el acompañamiento familiar y la administración ordenada y real de los recursos mediante bases ciertas estadísticas. Habló del Registro Único del Beneficiario, RUB, que constituye una plataforma tecnológica centralizada consistente en una base de datos nacional, administrada y unificada para el uso de los beneficiarios de los programas sociales a los cuales el Estado provee de recursos económicos. “Se trata de mejorar la articulación  de los recursos que el Estado dirige a sectores de la sociedad en condiciones de pobreza y pobreza extrema mediante los diversos programas sociales, de manera que sean utilizados de forma transparente y equitativa”.

Así están las apuestas en materia social en el gobierno del presidente Juan Carlos Varela. Y así es el jefe de la cartera social, Alcibíades Vásquez Velásquez, un hombre que a los 53 años de vida todavía mira hacia abajo con respeto y compasión, quizás para no traicionar, su clase, o no caer en el pecado capital del olvido. Porque como dice la biblia: “Con la vara que mides serás medido.  Y con ventaja”.

Last modified: 21/12/2018

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