New Orleans Una ciudad de todo el mundo, que no es para todos

Written by | Viajero

Siempre había querido viajar sola. Por ningún motivo en especial, al menos, ninguno evidente en mi mente. Quizás solo quería sentirme valiente por un momento y demostrarme a mí misma que podía hacerlo. O quizás porque mis amigos no compartían ese sueño conmigo, lo que lo hacía más excitante. El caso es que, cualquiera que haya sido mi motivación, debía hacerlo y aquí está mi historia.

Por Catherine Díaz

cathdiaz9026@gmail.com

Durante una noche de insomnio, sentada en mi cama con la computadora en las piernas y recorriendo metros en el “feed de Pinterest”, me encontré con un “blog post” sobre New Orleans. En algún momento de mi vida esta ciudad había despertado mi curiosidad. Después de todo, era un destino estadounidense del que no se habla mucho y no es tan popular como Orlando o Miami, lo que lo hizo automáticamente atractivo para mí.

Sin pensarlo mucho, comencé a investigar y pocos minutos después, cerré los ojos y compré el pasaje.  Viaje en agosto para disfrutar del típico verano sureño que nos venden las películas. Luego de una escala en Houston, no tan grata, llegué a New Orleans.

Era viernes por la tarde y con música de The Meters de fondo, mi amigo Floyd me llevaba a mi hotel en su Prius negro. Floyd era realmente el chofer del Uber que muy amablemente me esperó y persiguió por todo el Aeropuerto Louis Armstrong, mientras yo caminaba sin sentido tratando de encontrar la parada de los transportes privados. La culpa se la atribuyo a mi intrínseco despiste y al hecho de que identificar señales y entender mapas nunca ha sido mi fuerte en los viajes.

Floyd no solo me recibió con buena música y con un look de rockero de los años 70 digno de envidiar a sus 60 años, sino que también me contó varias historias de la ciudad. Entre esas, las consecuencias que sufren a raíz del huracán Katrina (2005) y cómo los resurrection ferns (helechos resucitadores), un musgo que crece en los robles, predicen si el día será lluvioso o soleado. El roble es el árbol que más abunda en todo Luisiana.

Así entre historias llegué al hotel donde me encontraría con una de mis amigas de infancia que vive en Georgia. Con ella pasaría solo el fin de semana. Era su segunda vez en la ciudad, así que pensé aprovechar esos días para dejarme guiar. En lo que nos terminamos de instalar anocheció, pero aun así salimos a nuestro primer recorrido.

A solo cinco minutos del hotel estaba Canal Street, una de las vías más grandes de la ciudad. En Canal Street encuentras infinidad de tiendas, restaurantes, luces de neón por doquier y el tranvía colonial, que en conjunto con lo anterior, te da rienda suelta para soñar que estás en una época inventada, donde lo antiguo y lo moderno conviven en perfecta sintonía.

Seguimos nuestro recorrido hacia el Barrio Francés (French Quarter). Basta que te acerques un poco para  comenzar a ver cómo va cambiando todo: La arquitectura, la gente y la energía en sí. Desde ver bailarinas desnudas en una vitrina, hasta músicos que podrían ser tus abuelos tocando en las calles, todo es un espectáculo. El French Quarter es el corazón histórico de la ciudad. Es el hogar de la famosa Bourbon Street que, por supuesto, no pasamos por alto. Antes de continuar, debo decirles algo que nadie les cuenta y es que el peculiar olor de esa calle es algo que no olvidarás nunca. No seré spoiler describiéndolo, es algo que deben experimentar por sí mismos.

btf

En Bourbon Street hay muchos imperdibles: hacer bar-hopping, tener tu primer acercamiento con la cultura voodoo al entrar a Marie Laveau’s House of Voodoo, caminar y observar mientras te tomas tu hand grenade (las mejores las venden en Tropical Isle). En fin, simplemente disfrutar todo lo que regala cada rincón de esa calle. Siguiendo el recorrido, ya necesitábamos algo que amortiguara las hand grenades.

Decidimos entrar a “Acme Oyster House” a probar sus famosas ostras. Había fila para entrar, pero avanzó bastante rápido. Pedimos una orden de ostras con limón y otras gratinadas con queso y ajo. Aparte ordenamos Gumbo, un plato criollo tradicional y uno de los más famosos de New Orleans. Sí, ese mismo que sale en la película “La princesa y el sapo” de Disney. Se trata de una sopa que tiene arroz, mariscos y muchos condimentos. Su sabor es bastante fuerte y la textura es como la de lo que acá conocemos como guacho.

Bueno, con el estómago lleno, nos fuimos a bailar. Entramos a un bar que tenía jazz en vivo. Allí probamos el icónico Hurricane, el trago más pedido de New Orleans. Confieso que no fue mi favorito, estaba muy dulce, pero tenía que probarlo. Un rato después salimos del sitio y seguimos caminando. El French Quarter de noche es un carnaval permanente. Bailarines de todo tipo, los disfraces y atuendos más excéntricos que puedas imaginar y gente feliz, siempre feliz.

Pasamos y había un grupo de chicas que lanzaban collares de “Mardi Grass” a otro grupo desde un balcón. En New Orleans existe la tradición de que para conseguir collares de “Mardi Grass” debes enseñar tu pecho, seas hombre o mujer; por ende, mientras más collares tienes, se entiende que más veces te has levantado la camisa.

La noche la terminamos en un bar de música latina para que mi amiga recordara un poco cómo es estar en casa.

Al día siguiente

El sábado nos levantamos temprano y nos fuimos a desayunar a Café Beignet frente al Jackson Square. Pedí el “Cajun Breakfast” y no les miento, ha sido uno de los mejores desayunos de mi vida.

Con ganas de dormir por la llenura, nos fuimos a recorrer Jackson Square. Esta plaza es donde se encuentra la Catedral St. Louis y es hermosa. Es el punto principal del French Quarter, por lo que aprovechamos también para recorrerlo un poco de día.

Bajamos Royal Street y entramos al Hotel Monteleone para conocer el Carousel Bar, un bar que es literalmente un carrusel que da vueltas mientras te sientas a tomar tu bebida favorita. El Hotel Monteleone es uno de los más famosos de NOLA, como también se le conoce a esta ciudad de Estados Unidos. Leyendas de la literatura como Ernest Hemingway, Tenesse Williams, entre otros, lo incluyeron en sus obras.

Almorzamos en Johnny’s Po-Boys, el lugar recomendado por locales para probar estos sandwiches de la cocina sureña.  Luego de refrescarnos un poco (el clima en New Orleans es bastante caluroso y húmedo) nos fuimos al “Rooftop” del Hotel Pontchartrain, otro histórico hotel ubicado en la Avenida St. Charles. Este hotel es famoso por tener una de las mejores vistas de la ciudad, su diseño y carta de coctelería.

El día lo finalizamos en Bacchanal Wine, uno de los sitios favoritos del viaje. Es una vinoteca con terraza al aire libre y música jazz en vivo. Llegas, escoges el vino que quieres tomar y te guían sobre la clase de quesos y tapas que combinan. Luego de pagar, te llega a tu mesa una perfecta bandeja armada con todo lo que compraste y la sensación de que tú mismo la hiciste.

Turistear sola

Mi amiga se tuvo que ir y yo me quedé para cumplir mi sueño de seguir conociendo NOLA, pero esta vez sola. Cansada del primer fin de semana, decidí descansar un poco más. Estuve lista casi al mediodía y  me fui directo a almorzar a Willie Mae’s. Cuando les dicen que tienen que ir a New Orleans a comer pollo frito, este es el lugar.

Feliz como una lombriz me fui al NOMA (New Orleans Museum of Art) y me encantó. Me gustó que las exhibiciones e instalaciones de este museo cuentan hechos históricos desde una perspectiva artística.  Luego del museo me fui a recorrer el City Park. Caminé, leí, tomé fotos, me senté a admirar todo mi alrededor. Así finalicé mi día y fácilmente puedo decir que esa fue mi tarde favorita del viaje. 

Al caer la noche, me dirigí hacia Frenchmen Street. Unos lugareños que conocimos en Bacchanal Wine nos dijeron que era la calle que realmente frecuentaban los locales, pues es más tranquila que Bourbon Sreet. Siempre he pensado que no conoces un lugar hasta convivir y conocer lo local, la mayoría del tiempo los lugares más comerciales o turísticos no son la verdadera cara de la ciudad.  Aquí les recomiendo visitar The Spotted Cat Music Club. La música en vivo es lo mío y el ambiente de este sitio es como pocos en el mundo.

El siguiente día fue de “tour”: a veces es bueno invertir en turismo guiado. Tempranito, me buscaron para irnos a conocer otros íconos del sur estadounidense: los pantanos y las plantaciones. La primera parada fue para conocer Avery Island. El paseo fue en bote. Estuvimos aproximadamente hora y media adentrados en los pantanos de la isla viendo lagartos y mapaches. Aunque no suene muy divertido, realmente disfruté el paisaje. Les prometo que los pantanos de día, en verano y con desconocidos en un bote de gran tamaño, hacen que te olvides del sello pantano-terrorífico que la televisión nos ha vendido desde siempre.

Cuando decidimos que fue suficiente de cipreses pantanosos, nos trasladamos al Oak Alley Plantation. Si vieron películas como Lo que el viento se llevó, Django Unchained o Entrevista con un vampiro, saben de qué les estoy hablando. De todos modos, no hay película o foto que le haga justicia a este lugar, es impresionante. Su nombre se debe a la gran cantidad de robles que rodean toda la propiedad. Durante el recorrido conocimos la historia de Jacques y Celina Roman, quienes fueron los primeros propietarios, y cómo era la vida de los esclavos que vivían y trabajaban allí antes y después de la emancipación de la esclavitud. El tour terminó y regresé con el inevitable sabor agridulce que deja una experiencia como esa.

De noche fui a conocer el Preservation Hall. El edificio fue construido en 1961 para, como lo dice su nombre, preservar el estilo y la cultura del Jazz. Mantiene además de las paredes, la esencia y formato de sus inicios. Es un sitio para solo ir y sentarte en el piso a disfrutar la música, no se permiten fotos ni venden bebidas de ningún tipo. Una experiencia única.

Mi último día en NOLA lo exprimí hasta la última gota. Temprano me fui a desayunar a Toast, recomendación que me dio una chica local que conocí en Bacchanal Wine. La comida estuvo increíble y fue un lugar bastante acogedor. 

Luego tomé un bus para bajarme cerca de Magazine Street y recorrerla a pie. Mi calle favorita de NOLA, sin duda. Hay miles de cafecitos y tiendas para todas las personalidades. Caminé toda el área hasta llegar al Garden District, la cuna de las casas victorianas. New Orleans está llena de los clichés del cine de terror y el Garden District no es la excepción.

Maravillada de tanta belleza, me fui al Cementerio Lafayette No. 1, no podía irme sin ver por mí misma la razón por la que los cementerios de este Estado son tan famosos. La entrada es gratuita, pero si das una donación voluntaria a los “guías” que están en la entrada, te acompañan y cuentan datos interesantes mientras hacen el recorrido.

Al salir del cementerio, caminé hasta Irish Channel, barrio en el que se instaló gran parte de los irlandeses que migraron a Estados Unidos. Este barrio está lleno de casas coloridas, te da la sensación de estar en un pequeño pueblo dentro de una gran ciudad.

De regreso, me fui a darle una última visita al French Quarter. Dicen que lo mejor se deja para el final, así que aproveché que por primera vez en todo el viaje no había fila y pude entrar al icónico Café Du Monde. Si alguna vez leíste algo sobre New Orleans, de seguro fue sobre este lugar. Probé los famosos “beignets” y entendí todo.

Entendí que New Orleans es eso, una mezcla de salado y dulce. Con algo de francés, español, caribeño, africano y de cada parte del mundo que la visita. Con libertad de todo tipo, pero también con mucho conocimiento y respeto por su historia, con arte y música en cada esquina, con gente talentosa y feliz.

Viajar sola no fue bonito todos los días. Viví momentos de dudas y hasta miedo, pero es algo que volvería a hacer sin pensarlo dos veces. En esa semana aprendí a ir más despacio, a observar más, a disfrutar la incomodidad y a vencer la barrera de hablarle a desconocidos: Cosas sencillas que pasamos por alto cuando viajamos en grupo y que al estar solos cobran mayor significado.

Last modified: 16/04/2019

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

loading
Big Buck Bunny
00:00
--
/
--
youtube play
vimeo play

Marketing Xtrategy

  • Tocumen, S. A.
    Tocumen, S. A.
  • MARKETING XTRATEGY / RON ABUELO 12 AÑOS
    MARKETING XTRATEGY / RON ABUELO 12 AÑOS
  • MARKETING XTRATEGY / LG ELECTRONICS
    MARKETING XTRATEGY / LG ELECTRONICS
  • MARKETING XTRATEGY / LG
    MARKETING XTRATEGY / LG
  • MARKETING XTRATEGY / AMPYME
    MARKETING XTRATEGY / AMPYME
  • Marketing Xtrategy / Encuentra24 y Tambor
    Marketing Xtrategy / Encuentra24 y Tambor
  • Caja de Ahorros
    Caja de Ahorros
  • Instituto Nacional de la Mujer
    Instituto Nacional de la Mujer
  • Cable and Wirless Panamá
    Cable and Wirless Panamá
  • Autoridad de Turismo de Panama
    Autoridad de Turismo de Panama
  • Super Xtra Nueva Imagen
    Super Xtra Nueva Imagen