Philip Nichols, desconfianza, el alto precio de la corrupción

Written by | Entrevista, Líder

 

Panamá se ha convertido en un caso de estudio para economistas y expertos en crecimiento y desarrollo. Su PIB, que sobrepasa los 52 mil millones de dólares, ubica al país como una de las naciones con mayor crecimiento aún en épocas de tempestades, pero con unas cifras sociales que bien nos ubica cerca de Haití en materia de desigualdad. ¿Cuál sería la causa de esta realidad? Todo indica que en la corrupción está esa respuesta.

 

Por: Gina Buendía

gina.buendia@grupopauta.net

@LaBuendia25

Ha visitado en varias ocasiones Panamá y conoce muy bien de sus etapas políticas, económicas y sociales. El doctor Philip Nichols, profesor de Estudios Legales y Ética en la renombrada Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, estudia, desde hace décadas, la corrupción en las naciones y cómo el papel de un sector empresarial fortalecido puede ser una pieza fundamental en la lucha contra el acto que ha corroído sociedades enteras.

No es que le sea divertido analizar los tentáculos de la corrupción, pero sus ideas y trabajos de investigación han dado la oportunidad a países de recapacitar en el camino que se han trazado si la visión que tienen en mente es el crecimiento y desarrollo sostenible. Por eso, todos los días, lee sobre el tema, y si son estudios al respecto mejor, se convierten una buena compañía durante el desayuno.

Panamá no ha escapado de sus estudios. En el 2003, cuando el país aún no se recuperaba del sonado caso CEMIS, el hundimiento del HP1430, las donaciones administradas por la Fundación Mar del Sur, y los “duro dólares” del gobierno de Mireya Moscoso, fue invitado por la Asociación de Ejecutivos de Empresa (APEDE) para hablar ampliamente sobre la ética en los negocios y en el sector financiero y brindar sus recomendaciones en la lucha contra la corrupción.

Han pasado 14 años y el panorama no es muy positivo. “Panama Papers”, “Lava Jato”, PAN, comida deshidratada, pinchazos telefónicos, mochilas con sobrecostos, coimas y obras de infraestructuras tienen hasta el tope las principales fiscalías del Ministerio Público panameño, y en todos los casos el sector empresarial no queda fuera de toda culpa y responsabilidad. Esta vez la invitación llegó de la mano de la Cámara Americana de Comercio de Panamá (AMCHAM), y el tema el mismo: El gobierno corporativo.

¿Cómo podemos recuperarnos del caso ODEBRECHT, por ejemplo, que invertía miles de dólares en responsabilidad social empresarial en una sociedad aún resentida y que ha perdido la confianza? Le pregunto al profesor Nichols, quien responde a Pauta con un suspiro, voz calmada y argumento optimista:

“No es fácil, pero no es imposible”. Cita el ejemplo que se ha encontrado con países que gastaron millones de dólares en construcciones de puentes en donde no había ríos, ni mucho menos caminos y han podido superar con mucha voluntad esas etapas oscuras de su historia.

Lo cierto es que la corrupción pública y la falta de ética empresarial dan como resultado países con crecimientos económicos muy pobres, y, si crecen, como es el caso de Panamá, mantienen indicadores sociales preocupantes.

Sus análisis, que han abarcado hasta la corrupción en China, determinan que una empresa sumida en mala práctica tiene un crecimiento menor al 3% que otras empresas.

Hay que dejar de creer que la corrupción no tiene un costo en la economía, advierte. Las decisiones empresariales se ven afectadas en un ambiente corrupto, los precios de los productos suben, porque se hace más caro producir, disminuye la base tributaria, crea monopolios y sistemas “paralelos”, ahuyenta las inversiones y hace que gran cantidad de recursos caigan en una especie de “agujero negro” con resultado nulo para la sociedad y el sistema productivo del país.

Las empresas, ya refiriéndose a Odebrecht, han superado obstáculos todo el tiempo. La reingeniería, argumenta, será necesaria para volver a encontrar la luz de hacer negocios de manera responsable. La relación empresa-gobierno es casi un matrimonio que debe coexistir bajo (¿o sobre?) la base de reglas claras, porque ni el gobierno está llamado por sí solo a resolver los problemas de todos, ni las empresas pueden solas pretender lo mismo.

En el mundo de administración de negocios, se dice que toma una vida para generar confianza y solo un momento para destruirla. “No podemos pensar que es imposible recuperarla”. Enfatiza que Panamá ha tenido en su historia momentos en los cuales la confianza era frágil, como lo es ahora, y pudo presentarle al mundo un sector financiero robusto, blindado, con la reputación que se ganó con el concurso de todos y hoy goza, pese a las vicisitudes, de credibilidad.

Pero hay un punto que hay que cuidar, y he ahí su llamado para el sector privado: Cuando la confianza en los negocios cae, se hace mucho más difícil ganarle la batalla al flagelo que de por sí perpetúa, incluso, los niveles de pobreza en un país. Por ello insiste en las bondades del gobierno corporativo.

“Los indicadores son claros en mostrarnos que los ciudadanos a nivel global desconfían de sus instituciones gubernamentales y líderes políticos; sin embargo, aún mantienen un grado de confianza en los negocios, gracias a sus buenas prácticas en ética y transparencia, un panorama que deben aprovechar las empresas”, dijo el Dr. Nichols.

No somos islas, nos queda claro, pero cuando los golpes atentan contra el sistema, cada miembro de una organización representa la organización en su conjunto y la corrupción es un problema que no solo involucra a dos partes (quien corrompe y quien es corrompido), sino también a la sociedad que observa y desempeña su papel, ya sea frenándola o permitiendo que ocurra.

Cuidado, la corrupción es contagiosa

Como estudioso del tema, el doctor Nichols asegura que en medio de tantas investigaciones aún se desconoce por qué a ciencia cierta abundan los actos de corrupción, pero lo que sí es cierto es que se cumple la denominada teoría del contagio.

La corrupción afecta un negocio dañando su ambiente interno. Explica el profesor de la escuela de Wharton, que, en específico, lo daña al incrementar los costos de operación, así como la cantidad de relaciones que un negocio puede tener, particularmente internacionales. Eso sin dejar de mencionar que la corrupción afecta el entorno empresarial, pues crea un clima en el que la competencia está sesgada y entonces el ambiente empresarial actúa en una manera que no debería y también empobrece ese ambiente. Hace el pastel más pequeño para todas las empresas y hace la tierra menos fértil para crear negocios.

Es experto creando pactos sociales, ya sea porque tienen más recursos o porque aún gozan de más credibilidad.

¿Y cómo acabamos

con el flagelo?

“No hay una sola fórmula para resolver la corrupción, esta debe ajustarse al lugar”, sentenció el profesor, quien pone a China como ejemplo y argumento a su respuesta.

Durante sus trabajos y asesoría con el gobierno chino, sintió una intención sincera de sus gobernantes por combatir la corrupción. Definitivamente, daña el esquema de negocios en una nación donde la inversión extranjera no es más importante que la inversión interna.

Por ello, mejorar el ambiente de negocios y perpetrar la legitimidad del partido comunista en China era de suma importancia para ellos.

Cuenta el experto que los jóvenes con mucha más conciencia social no se identifican con un partido equiparado o aliado con la corrupción, y por eso luchar contra la cadena corrupta es prácticamente para ellos sinónimo de sobrevivencia de un partido y toda China. Ellos lo adecuaron a sus necesidades; en ese caso, Panamá debería estudiar la raíz, medir el nivel de confianza y fijar el rumbo.

Casi siempre la víctima inmediata de un sistema corrupto es la confianza de la sociedad en las instituciones y en otros organismos de tejido social. Y es que se convierte en un excelente activo para cualquier economía, la confianza, incluso, es la base de la seguridad jurídica.

Cuando esta no existe, conjetura el profesor de la Universidad de Pensilvania, la producción nacional se reciente y, por consiguiente, el costo social que es impuesto por la corrupción es un límite estricto sobre el crecimiento económico.

En ese punto y luego de la grata conversación con el Dr. Philip Nichols, me pregunto: ¿Y Panamá qué hará?

 

Last modified: 13/07/2017

loading
Big Buck Bunny
00:00
--
/
--
youtube play
vimeo play

Marketing Xtrategy

  • Tocumen, S. A.
    Tocumen, S. A.
  • MARKETING XTRATEGY / RON ABUELO 12 AÑOS
    MARKETING XTRATEGY / RON ABUELO 12 AÑOS
  • MARKETING XTRATEGY / LG ELECTRONICS
    MARKETING XTRATEGY / LG ELECTRONICS
  • MARKETING XTRATEGY / LG
    MARKETING XTRATEGY / LG
  • MARKETING XTRATEGY / AMPYME
    MARKETING XTRATEGY / AMPYME
  • Marketing Xtrategy / Encuentra24 y Tambor
    Marketing Xtrategy / Encuentra24 y Tambor
  • Caja de Ahorros
    Caja de Ahorros
  • Instituto Nacional de la Mujer
    Instituto Nacional de la Mujer
  • Cable and Wirless Panamá
    Cable and Wirless Panamá
  • Autoridad de Turismo de Panama
    Autoridad de Turismo de Panama
  • Super Xtra Nueva Imagen
    Super Xtra Nueva Imagen