Voluntariado Corporativo: los beneficios de la acción y la coherencia

Written by | Sostenibilidad

Hay un ambiente de alegría y esperanza en el salón, los chicos sonríen y se abrazan compartiendo sus sueños, y metas, las cuales han identificado por primera vez en esta charla tan divertida. El corazón de los voluntarios late fuerte por la satisfacción del deber cumplido. Sabían que sería una tarea difícil, pero luego de horas de reunión y trabajo, lograron ganarse la confianza de estos muchachos y completaron su jornada de voluntariado hablándoles de valores y proyecto de vida.

 

Por: Juan Carlos Córdoba

Presidente ejecutivo de Sinergia Development y consultor de Sumarse

A la salida de aquel lugar, los voluntarios toman su auto, y emprenden el viaje de camino a la oficina para retomar sus labores. Se les hace tarde llegar para compartir las fotos y mostrar a sus compañeros lo grande que es ser voluntario… pero en el camino, un hecho recurrente corta aquellas sonrisas. El tráfico de un día de quincena pone en riesgo sus metas de la semana y convierte aquellas sonrisas en preocupación. El conductor hace un giro prohibido en U, entrando al Corredor Norte y avanza rápidamente por los hombros de la carretera. “Bien, ¡ese es nuestro choferazo!”, gritan todos dentro del auto, y finalmente llegan a tiempo a su destino.

 

Muchas personas quieren un mejor país, quieren mejores comunidades y mejores gobiernos, pero… ¿cree usted que podemos aspirar a tener una mejor sociedad, sin tener mejores empresas o mejores personas?

 

Tal como la historia lo demuestra, requerimos cada día más de ciudadanos responsables, comprometidos con el país, con las causas sociales y con el crecimiento de la economía. El voluntariado corporativo es una herramienta que contribuye a alcanzar dichas metas. Sin embargo, es necesario reflexionar en la imperiosa de necesidad de alienar los mensajes del voluntariado con las acciones del voluntario. Muchos ven el voluntariado como una simple acción o un hecho aislado u ocasional lleno de buenas intenciones, y en parte es así. Pero permítame decirle hoy que el voluntariado es un estilo de vida, que implica generar transformaciones sociales, a partir de nuestra propia vivencia; la principal herramienta con la que contamos para inspirar a otros es nuestra propia vida. Y es en función de esto que nuestra vida, y diario actuar se debe convertir en el mejor instrumento de voluntariado en las empresas, en las organizaciones sociales o en las comunidades.

 

Podemos salir de la mejor jornada de voluntariado, incluso de la mejor reunión espiritual, y ser incoherentes a los cinco minutos, infringí las normas de tránsito, hacer trampa en un examen, plagiar algún documento o agredí a alguna persona. ¿Y si nuestra vida fuera una transmisión en vivo o un ‘reality show’?

 

Mucho se ha dicho en los últimos años sobre los efectos positivos del voluntariado. Es una herramienta que impulsa la trasformación social, que genera importantes beneficios y mejora la calidad de vida tanto del beneficiario como del voluntario, y sí, todo eso es cierto y es positivo; sin embargo, hoy quiero analizar junto a usted la importancia del voluntariado corporativo, y el impacto que tiene  a lo interno de la empresa, dado que el voluntariado, aparte de desarrollar buenas causas sociales, contribuye a la formación de mejores ciudadanos; por ende, mejores colaboradores y mejores empresas.

 

La acción genera proactividad

Siempre comparto que el voluntariado es “acción”. Podemos tener un país lleno de corazones con buenas intenciones, pero si no ponemos nuestras mentes a pensar, nuestras manos a trabajar, y nuestros pies a caminar, en vano anhelamos un mejor futuro. Las empresas han sido por muchos años una plataforma muy relevante para la participación de voluntarios en causas sociales, y hoy más que nunca, este escenario se fortalece con la creación de programas formales de voluntariado corporativo que están movilizando a miles de voluntarios por todo el país, impacta vidas, comunidades, y genera cambios positivos dentro de la misma empresa.

 

Junto con las ideas, fluye un sinnúmero de oportunidades de intervención. Con todas ellas existen mecanismos, formas, tipos de actividades por las cuales los voluntarios corporativos pueden optar y cada una, en mayor o menor medida, requiere esfuerzo, trabajo y aporte de talento. Abrir un proceso de convocatoria a lo interno de una empresa y movilizar voluntarios, que como la palabra lo dice, no están (o no deberían estar) obligados a participar, implica una manifestación de consentimiento, para ejecutar una acción distinta, en un lugar distinto, y hora distinta a la figura que fue pactada en el contrato de trabajo.

 

Un voluntario que toma la decisión libre de participar, asume una posición pro-activa, y entra a un espacio en el cual se permite el aporte de ideas, contribuciones que van más allá de lo que la empresa espera del colaborador. Esto se convierte con el tiempo en una cultura, e instala o fortalece capacidades y destrezas personales en el voluntario, que termina asumiendo un rol de liderazgo pro-activo en todos los aspectos de su vida, incluido su ambiente laboral o profesional.

 

Un colaborador que por cultura es voluntario, es en promedio más innovador, más creativo y más arriesgado en la búsqueda de soluciones y toma de decisiones en el trabajo diario, vive la mayor parte del tiempo en el plano de la acción, busca soluciones para alcanzar metas y eso genera, sin duda, beneficios importantes para su propia vida, como para la vida de la empresa.

 

El Propósito

genera pertenencia 

De una forma u otra los líderes de las entidades (públicas, privadas o sociales) siempre anhelamos tener un equipo que “ame y sude” la camiseta. Cuando buscamos a nuevos miembros del equipo, prestamos especial atención a las cualidades que nos indiquen que esta es una persona que se identifica con lo que hacemos. El voluntariado corporativo nos ayuda en esta tarea; a la mayoría de las personas les gusta sentirse ligadas a buenas causas. Desde edades tempranas en la adolescencia, por ejemplo, comenzamos a reflexionar en la búsqueda de propósito para nuestras vidas, o para lo que hacemos, y en un ambiente corporativo la identificación del propósito puede ser muy fría. Sin embargo, una empresa que liga su propósito empresarial, con una causa social, definitivamente se convertirá en un ambiente que genera sentido de pertenencia.

 

La pertenencia, en alguna medida une las causas y aspiraciones personales con las causas y aspiraciones organizacionales; de alguna forma siempre queremos sentirnos identificados con algo. Nacemos y nos identificamos con una familia, crecemos y nos identificamos con una escuela, con una universidad, y en el transcurso de la vida, seguimos en esa labor casi inconsciente de sentirnos parte de algún proceso o de alguna entidad.

 

En el ámbito empresarial, uno de los escenarios que menos queremos, es aquel en el cual trabajan seres autómatas, sin compromiso, sin identificación con las metas o valores corporativos. Los ambientes que se manejan con personas que solo asisten por el cheque de la quincena, son ambientes ásperos, lúgubres y difíciles de gestionar. El voluntariado corporativo, bien identificado, y debidamente justificado en una necesidad social, contribuye de manera permanente a generar sentido de pertenencia en los colaboradores en todos los niveles de la organización.

 

Las empresas que tienen programas de voluntariado corporativo, poco a poco pasan a ser ambientes de camaradería, de colaboración. Se genera una cultura de solidaridad y de trabajo en equipo, que se traslada del voluntariado al clima de la organización, y es de esperar que con este sentido de pertenencia e identidad de equipo, disminuyan las ausencias injustificadas, las tardanzas, la rotación de personal, fuga de información entre otros problemas vinculados a la gestión humana (hablo en este caso de aquellas empresas que toman el voluntariado corporativo en serio).

 

La coherencia

genera reputación 

Uno de los factores más importantes en materia de voluntariado corporativo es la coherencia, debemos mantener relación directa entre el mensaje enviado en el programa de voluntariado corporativo, y las acciones de la empresa. La ciudadanía, que al final son consumidores de productos y servicios, está más que sensibilizada sobre las necesidades del país, y también están en alerta permanente para identificar acciones empresariales que afecten los intereses de la colectividad.

 

De allí la importancia de hacer de nuestro mensaje un acto de coherencia con la cultura de la empresa, el voluntariado es una herramienta para la sostenibilidad del negocio, debe ser también considerado un termómetro de reputación, porque incide de forma directa en la reputación de las empresas, y bien gestionado impactará en el ADN corporativo generará comportamientos colectivos alineados a los valores del negocio.

 

De los principales resultados que podemos mencionarles es el beneficio de incrementar la buena reputación de la marca, tanto para los clientes, como para los colaboradores y proveedores. Todos, de una u otra forma, anhelamos trabajar, hacer negocios o ser buenos clientes de marcas que se identifican con cosas positivas. La buena reputación ayuda a gestionar mejor el negocio, fideliza clientes, y colaboradores, y compromete a los proveedores con las metas corporativas, y todo esto al final se traduce en mayor rentabilidad y sostenibilidad a largo plazo.

 

La libertad

genera compromiso 

El voluntariado en sí es un ejercicio libre de acciones solidarias en favor de otros. Entendemos que esta herramienta, se pone al servicio de los demás nuestras habilidades, conocimientos, tiempo y trabajo sin esperar nada a cambio. Este generalmente no es el aspecto con el que relacionamos a las empresas, y tampoco son las condiciones con las cuales se negocia un contrato laboral. Las personas pactan relaciones de trabajo con las empresas intercambiando conocimiento y tiempo, por dinero… ambas partes reciben un beneficio. ¿Cómo ligamos entonces al voluntariado corporativo ejercido libremente con el compromiso en una empresa?

 

Permítame decirle que sí existe o debe existir una leve diferencia entre el voluntariado común y el voluntariado corporativo, ya que en el caso del voluntariado corporativo el ejercicio libre debe estar ligado a generar un cambio social. Esto implica un mayor nivel de compromiso con la causa, constancia en las acciones, y vinculación de la estructura de gobernanza interna a fin de poder invertir el tiempo necesario hasta ver resultados concretos y evidentes de la acción. Esto exige un mayor nivel de compromiso con la causa social, exige mayor nivel de involucramiento a lo largo de todo el proceso, porque de ello dependen los resultados, y de esos resultados depende, en cierta medida la sostenibilidad del negocio y del país, y esto hace que se armen equipos internos que asuman como parte de su cultura de vida un desprendimiento en las acciones y compromiso para con la empresa que les permite ayudar a otros.

 

Inténtelo, ser voluntario es toda una aventura. 

Last modified: 23/06/2017

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